¡Fallo en el sistema! Así, de sopetón, sin que nadie avise. ¿Es que no se puede vivir en paz? Activen las alarmas, parece que un supuesto aficionado barcelonista ha empuñado un arma de fogueo y ha disparado a unos espectadores pericos en su campo. ¡Fallo en el sistema!

Pues sí, parece que algún tipo de sentimiento parecido debieron tener en algunos medios de comunicación  en las horas posteriores al derbi, dadas las desinformaciones que se sucedieron una vez acabado el desigual duelo. No entraba en la cabeza de los del pensamiento único que pudiera haber sucedido algo así y empezó el baile al que nos tienen acostumbrados. Aunque esta vez, dejen que les diga, nos sorprendió incluso a los que ya no nos sorprendemos por nada.

Ya sabemos que en la dicotomía sectaria de buenos y malos en la que juegan algunos aprendices de brujo, los pericos tenemos el papel del mismísimo Belcebú, en contraposición al endiosamiento interesado del aficionado barcelonista. También sabemos las causas de todo ello (que se lo pregunten a Xavier Trias), y aunque el estoicismo españolista debería tener su espacio en la tradición filosófica inaugurada por Zenón de Citio, lo sucedido con el pistolero culé ha sobrepasado todos los límites de la deontología periodística. De esta manera, las primeras informaciones presentaban la noticia sin especificar la vinculación barcelonista del sujeto, dando a entender lo que todo el mundo de Matrix esperaba, a saber, que algún descerebrado perico (que haberlos, haylos, como en todos lados) hubiera cometido tal lamentable acción. Pasaban las horas y algunos medios seguían sin rectificar, obviando la realidad de la noticia y presentando fotografías de la grada perica como cabecera de las crónicas que hablaban del tema. Pero si esto podía parecernos vergonzoso, al poco tiempo nos levantamos con una entrevista a doble página con el sujeto en cuestión justificando su actuación “defendiéndose de los ataques de la afición local”, resituando el tema en el marco mental adecuado para el sistema.

Pero claro, todo relato determinado a priori necesita un colofón final. Y este llegó hace unos días cuando el siniestro personaje atracó una farmacia con una bandera española, que como todo el mundo sabe es de primero de atraco en farmacias. Ningún ladrón que se precie puede atracar una farmacia sin portar una bandera, española, claro. Además, ¿qué importa lo que haya robado o si ha hecho daño a alguien en la comisión de su delito?

Todo en orden. ¡Menudo susto! Continúen trabajando…

Daniel Perales

Maestro de primaria. Socio perico.
@INNdaniperales