El sábado se disputó el Espanyol-Alavés, sobre el verde ya se habrán leído ustedes las crónicas y en consecuencia sacado sus propias conclusiones, bien si fue usted uno de los 18.143 espectadores que asistieron al RCDE Stadium o visionaron el encuentro por televisión.

En la contracrónica lo más sonado y positivo, sin duda, la bonita ovación de la afición del Espanyol en el minuto 12 al eterno delegado José María Calzón. Que como saben está soportando los peores momentos de su carrera, que han coincidido para su desgracia, con la peor directiva que ha tenido jamás el Espanyol. Por dos cosas: primero porque no son pericos ni pretenden serlo y segundo porque son muy malos, muy ineptos, con cariño, lo decimos.


Mención aparte merece que el jefe de seguridad del Espanyol, el Sr. Guerra que ya les presentamos aquí el hombre, parece ser que decidió, no sabemos si por iniciativa propia o por la de un superior, que no se pudiese entrar al estadio con una bandera de animo a Calzón. Pancarta o bandera que los Mossos no te retiran por iniciativa propia porque no tiene ninguna connotación que incite al odio por ninguna parte y probablemente no sepan ni quien es Calzón.

Antonio Guerra, jefe de seguridad del Espanyol

Por otro lado, esta lo de la pobre entrada otra vez. Roger Guasch lleva desde el primer partido de temporada intentando llenar el estadio de figurantes, ya solamente le falta traerse maniquís de El Corte Inglés. Probó mitigar su aniquilamiento de socios, regalando entradas a entidades varias y a lo loco y se dio cuenta de que le revendían las entradas en la puerta. También se enteró de que algunos de sus invitados se colaban en los servicios de mujeres, por cierto sin que el Sr. Guerra moviera un solo dedo como les contamos aquí.

Y después pudo comprobar en sus carnes que algunos a los que él regalaba entradas celebraban los goles del Getafe con el consecuente cabreo del sufrido socio perico. ¿Solución? Regalar entradas al socio, pero claro el fútbol es lo que es y el espanyolista está muy enfadado con la gestión de abonos que perpetró Roger Guasch a principio de temporada cuando se cargaron él y su prepotencia 4.000 socios de un plumazo.  Gestionar de forma tan pésima asuntos que llegan al tuétano perico como el tema de Calzón tampoco ayuda a que el perico se apegue a la entidad. 18.000 espectadores pelados, un caluroso sábado a las 13h con el campo lleno de familias con sus hijos es un fracaso estrepitoso.

Queremos creer que Roger Guasch no lo hace queriendo. Que le está pasando lo mismo que le sucedió en el Liceo de donde salió en globo. Que esta entidad le viene grande y que el pobre no da para más. De otra parte, rodearse de pelotas y babosos que le cuentan que todo lo hace de maravilla y lo bien que huele la colonia que mea por las mañanas, tampoco le está ayudando demasiado, por muy reconfortante que le parezca. Tendría que sentarse algún día cara a cara con algún perico de verdad que le explicara un poco de que va esto del Espanyol, porque está claro que no lo pilla…

Nota: Este te lo guardas también para el colegio de periodistas si quieres.

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