El filial del RCD Espanyol ‘B’ encaraba el duelo de filiales con la ambición de romper con la racha de partidos sin ganar de este inicio de año. El equipo de Jose Aurelio Gay se encontró delante un Valencia Mestalla rocoso que no dejó que los pericos se encontraran del todo cómodos sobre el césped y el espectáculo se resintió. En la reanudación, los de Gay pudieron llevarse los tres puntos, pero el marcador no se quiso mover.

Los blanquiazules salieron más conectados que sus rivales y monopolizaron los primeros compases del partido jugando en campo contrario y moviendo el balón para buscar los hombres en punta. Sin embargo, más allá de la posesión y alguna llegada que no tuvo un remate claro, el apartado de ocasiones fue más bien escaso. Como en un contrapeso, los valencianos crecieron en el partido y los hombres de Gay fueron de más a menos durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Sin una propuesta futbolística demasiado clara, los visitantes consiguieron crear sensación de peligro a la portería perica, especialmente a través de las jugadas de estrategia que pusieron a prueba a un inspirado Adri López para mantener el 0-0 en el tiempo de descanso. Especialmente importante fue el portero perico en un remate de cabeza de Jordi llegando desde segunda línea cuando quedaban pocos minutos para terminar el primer tiempo. Al otro lado del campo, Moha fue el hombre más peligroso de los blanquiazules, el delantero marroquí dispuso de un remate de cabeza y, especialmente peligroso, un disparo mordido que salió rozando el palo de la portería de Rivero.

En la reanudación, el partido se volvió a equilibrar y los pericos recuperaron el terreno perdido en el último tramo del primer tiempo. En una combinación en la frontal, Kevin Soni estuvo a punto de sorprender con un cañonazo que salvó un defensor. En la otra área, Nacho también fue vital lanzándose a los pies de un rival para evitar un disparo claro. El partido parecía que tenía ganas de animarse y de nuevo Soni exigió al portero rival para mantener el empate en el marcador. A la inversa del primer tiempo, fueron los pericos los que crecieron para dominar y llevar más peligro a la portería rival, pero los valencianos no se amedrentaron y Adri López salvó un disparo de Jordi a bocajarro a cinco minutos para el final. El filial blanquiazul terminó el partido con diez hombres por la lesión de Soni, en un desenlace muy tenso sobre el césped, pero el marcador no se movió.

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