Salía el Espanyol ante el Twente con un sólo cambio respecto al equipo que derrotó el pasado viernes al Borussia Dortmund, Quique Sánchez Flores introducía a Melendo por Esteban Granero en el once inicial.

El terreno de juego y las condiciones físicas de los jugadores del conjunto holandés hacían que el partido fuera gris, trabado y sin ningún tipo de brillantez. El Twente que ha arrancado la pretemporada tres semanas antes que el Espanyol demostraba durante el primer periodo que la presión alta no le suponía ningún esfuerzo.

Llegados al primer cuarto de hora el Espanyol no había conseguido encontrar el fútbol que quiere el técnico blanquiazul. Circulación lenta y sensación de estar ‘ahogados’ a merced del planteamiento defensivo del Twente, que sin elaborar demasiado ponía en apuros a los pericos con combinaciones rápidas por el centro de la defensa.

El macedonio Gjorgjev fue el hombre más activo del equipo local, lo probó en dos ocasiones y tuvo que ser Pau, seguro a bajo, quien atajara el balón antes de que pudiera suponer el primer gol en contra de toda la pretemporada. Por su parte, el Espanyol tenía en Jurado al jugador más brillante en el campo, pocas intervenciones pero acertadas y demostrando su gran estado de forma y su confianza encarando a la defensa rival.

La segunda mitad comenzó con tres cambios: Adri López, Pablo Piatti y Diop entraban al terreno de juego substituyendo a Sergio García, Marc Roca y Pau López. El partido era otra cosa, el Espanyol empezó este segundo período mucho más dominador y vertical. Melendo y Jurado cogieron la batuta y empezaron a repartir juego. El partido se abrió y los pericos empezaron a trenzar jugadas al contraataque, un balón al espacio de la defensa del Twente dejó a Pablo Piatti en una buena posición para centrar con gran precisión a Baptistao, que sólo dentro del área, remataba blando al portero.

Lo más destacado del partido estaba por llegar, las reiteradas faltas a Melendo sin penalizar, encendieron a Piatti que cometió una dura entrada y fue expulsado en el minuto 60. Esta decisión del protagonista del partido Bas Nijhuis, fue cuestionada por los jugadores del Espanyol, cosa que no gustó al colegiado y decidió suspender el partido durante diez minutos.
El encuentro se reanudó y aunque con diez jugadores, los blanquiazules intentaron jugar como estaba previsto sin perder la cara al partido.

La última media hora fue un constante quiero y no puedo por parte de ambos equipos hasta que se llegó al minuto 80, cuando Mario Hermoso fue fruto de una agresión sin balón por parte de uno de los delanteros del Twente, que siguiendo la lógica fue expulsado.

Un partido que terminó sin goles y donde la emoción estuvo más ligada a lo extradeportivo.

 

 


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