Leía hoy un artículo de Francesc Vía, donde nos invita a todos a sumar o marchar. Creo que el amigo Vía escribe como nadie, siempre he pensado y se lo he dicho a él que es un grandísimo comunicador. Pero esta vez se equivoca, y no es una opinión y por eso lo intentaré demostrar.

Entre los muchos principios que aportan la teoría de las organizaciones hay uno que yo destacaría para el caso de nuestro Espanyol. Los que nos dedicamos a esto le llamamos la dictadura de lo urgente.

Existen organizaciones donde todo el mundo corre, siempre están estresados y nunca tienen tiempo para acometer los cambios que necesitan para mejorar y crecer. La causa es que siempre tienen una urgencia que resolver. La manera de detectar estas organizaciones es fácil, corren mucho pero se mueven poco (en el mejor de los casos), esto encaja muy bien con el Espanyol.


Hay que remar juntos, todos juntos podemos, unidos saldremos de esta o un sinfín de slogans que quieren decir lo mismo, ahora no digáis nada porque tenemos una urgencia.

Otra característica de estas organizaciones es que en los pocos momentos que no tienen urgencias tampoco acometen los cambios que necesitan porque ese pequeño momento de no estrés ya lo consideran una mejora. En este círculo vicioso la organización no crece nunca, y no dependerá de los recursos, se moverá con los mismos resultados en entornos económicos positivos o negativos, con más o menos medios, de hecho una coyuntura positiva la venderán como crecimiento aunque los resultados sean los mismos. El Espanyol está ahí anclado en unas urgencias que no se acaban y que siempre son las mismas.

Francesc nos quiere hacer ver que no es hora de criticar a Perarnau, ya que en este momento tiene mucho trabajo y no es conveniente. Hemos de entender que se ha de esperar a que no esté tan estresado. La pregunta que le haría al amigo Via es ¿cuándo podemos criticar la inoperancia, cobardía, incompetencia y dejadez de Perarnau?.

Nos habla de la necesidad de jugadores duros, perfil al que la Direccion deportiva ha renunciado hace tiempo como comentaba en su día Moisés Hurtado cuando entrenaba al Juvenil A. Pero como no es momento de criticar…

El descenso es un drama pero tres años más sin que pase nada es mucho peor. El Espanyol lleva mucho tiempo agonizando y a Perarnau no le importaría que estuviera en un coma eterno si con ello genera lo suficiente para mantener su silla. Silla que según sus propias palabras ocupa con privilegios especiales y con dejación de funciones que en su día pactó de forma miserable aprovechándose de un presidente que por novato, estaba y seguramente está, bastante perdido.

En resumen y para acabar, yo soy de los que sobran, porque no entiendo el inmovilismo como un elemento sumatorio. No quiero esperar a que se acaben las urgencias que nunca se acaban para acometer cambios, y sobre todo, no me quiero callar (palabra que expresa mejor que “sumar” lo que nos quiere decir Francesc Via). El mejor día para despedir a Perarnau fue ayer y si se hace mañana será tarde pero mejor que pasado mañana.

El Espanyol ha de tener:

Una dirección deportiva que lidere y no se esconda en acuerdos inconfesables.

Objetivos que se puedan publicar y un plan por si no se consiguen.

Un mensaje en la línea de esos objetivos.

Si esto no se acomete “tots junts no podreu una merda”.

Eduard Calero.

Socio y accionista

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