He necesitado dejar pasar unas horas y en plena resaca alcohólica y futbolística, quiero explicar lo vivido el sábado. Señoras, señores, he tenido el placer de pisar el medio campo de Cornellá en dos grandes ocasiones.

La primera, me remito al año 2012 cuando mi hermana decidió sorprendernos celebrando su convite nupcial en el estadio. Aún recuerdo ese día, el 9 de junio de 2012. Recuerdo a los invitados culés huyendo para no aparecer en las fotos. Recuerdo salir por el túnel de vestuarios nerviosa, como si de un partido se tratara y yo fuera el jugador los segundos previos a salir a jugar. Recuerdo la sensación de tener el campo a mis pies. Recuerdo los focos iluminando el estadio con las gradas vacías. Lo recuerdo todo. Como si fuera ayer.

La segunda vez, fue el 18 de mayo de 2019. El día que ganamos 2-0 a la Real y volvimos a soñar con Europa. El día en el que pude perdonar -gracias a su victoria en el Sánchez-Pizjuán- al equipo que nos privó del triunfo en Glasgow hace 12 años. El día que invadí el campo entre lágrimas. El día en el que me abracé con desconocidos. El día en el que me quedé sin voz. ESE DÍA.


Los casi 27.000 pericos que asistimos, creímos en el equipo, en el míster, en la dirección deportiva, en Mr. Chen y en el jugador número 12: la afición. ¡Ay jugador número 12! ¿Qué haríamos sin ti?.

Y es que no hablo de una afición cualquiera. No, no. Hablo de una afición que entiende el fútbol de otra manera. Una afición que es capaz de levantar al estadio entero. De aplaudir derrotas y de aplaudir triunfos. De hacer incluso rugir al tribunero.

Una afición cubierta de bufandas y camisetas. Una afición que ondea y defiende orgullosa la bandera blanquiazul. Una afición que saca pecho y mira de frente, que se deja el alma, la piel y la voz en cada partido.

Hemos vivido algún que otro título pero esto es diferente. Esto es un cóctel Molotov de sentimientos encontrados. Una mezcla de alegría, euforia, esperanza y 12 años de rabia contenida, sufrimiento, nervios, muchos nervios y reivindicación.

Pero es que, ya lo dice uno de mis cánticos preferidos: “ser de los que ganan es muy fácil, ser del Español me parece mejor”.

Y es que la fe, amigos míos, mueve montañas y nosotros movimos la tierra entera.

Bea Carrillo Miravitlles

Publicista y socia del RCD Espanyol 

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