Ayer fue una jornada dura para el espanyolismo. No tanto por el resultado que era de prever contra el Real Madrid. Por presupuesto y por plantilla, lo normal es que te ganen la mayoría de veces en las que te los encuentres en el verde.

El problema, es que ayer fue una gota más en el vaso de la amargura perica que está sufriendo el aficionado blanquiazul. Ir a tu estadio a sentirte el visitante es muy duro (ya pasó frente al Betis). Eso teniendo en cuenta además que la entrada fue desastrosa tratándose de un Espanyol-Real Madrid. Por no hablar de los problemas de acceso, de las colas en los tornos, del pésimo rendimiento del equipo y del origen más reciente de los problemas del Espanyol. La gestión social que está desangrando a una entidad centenaria.


El perico está dolido y con razón. Desde la llegada de Roger Guasch, su excel y su brutal subida de abonos, muchos tienen la sensación de que es imposible hacer las cosas peor. Ayer se escucharon por primera vez desde la llegada de Chen gritos en su contra en las gradas del RCDE Stadium. “Chino vete ya! fue el mensaje escogido por el respetable.

De esto  a empezar a pedir responsabilidades a lo Sarrià, va un paso, aunque claro aquello eran otros tiempos. No existía el fútbol moderno. 

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