Las jugadoras del FC Barcelona fueron días atrás protagonistas de una noticia servida con gran aparato por los noticieros TV. Las chicas culés son unas privilegiadas: compartieron vuelo con los jugadores del equipo masculino rumbo a Estados Unidos. Ellas también hicieron su gira americana. Es la primera vez que un equipo femenino cruza el charco para su stage de pretemporada. Nos dicen que se trata de una medida pionera en aras de la equiparación entre sexos. ¡Qué consideración la del club de los valores con sus féminas!…

Hay mucho camino por recorrer en esta materia, nos dicen, y el Barça ha dado un paso de gigante: un pequeño paso para el hombre… tachín-tachán. La mayoría de los equipos femeninos, por la menor dotación económica de su competición, se desplaza en autocar o en patinete, y gracias si el presupuesto da para alojarse unos días en un hotelito rural con las comodidades básicas. Y si atan un partidillo amistoso contra el Calahorra United, miel sobre hojuelas.

Cierto que la profesionalización de algunas disciplinas deportivas en su versión femenina está en mantillas, y en el fútbol esto es aún más evidente. Sin duda, pero no sé si es lo deseable, la verdadera equiparación llegará con la fusión de sexos en la misma plantilla (con duchas diferenciadas en los vestuarios, claro es)… es decir, con el fútbol mixto, cuando se apliquen cuotas paritarias en virtud de la doctrina así llamada de la discriminación positiva.


Decretaron la misma cifra de mujeres que de hombres en los consejos de administración de las grandes empresas, en las candidaturas electorales al parlamento o en el gabinete ministerial… por esa regla de tres habría de jugar siempre la misma cantidad de mujeres que de hombres en un equipo de fútbol profesional… para lo que convendría fijar, por reglamento, en número par la alineación titular que salta al césped (y aun así habría que dejar un huequecito para facilitar la participación de otros colectivos cuya categorización sexual escapa al dimorfismo biológico, clásico, de la especie). E incluso incorporar, ma chi lo sa, otras especies zoológicas, pues no en vano los mamíferos superiores parece que disfrutan ya de derechos casi humanos. No olvidemos que los elefantes (o elefantas, tanto monta…) juegan al paquidermo-football en Tailandia, y no lo hacen nada mal.

Pero no erremos el tiro a base de probóscides y de otras futezas. No se entiende que la oposición a la separación por sexos en la escuela sea total, bandera izada por los pedagogos progresistas, y veamos, en cambio, con naturalidad, que en el recreo y a la hora de darle patadas a una pelota, las mujeres deban competir en un terreno de juego y los hombres en otro. De modo que lo que no vale para el aula, sí vale para el deporte de alta competición. Fíjate tú.

Pero aquí el meollo del asunto es otro. El Barça quiso apuntarse una medalla publicitaria y congraciarse con la opinión pública adocenada y burrificada a base de lemas facilones. Esa medalla es de latón del malo, roída por el óxido y más falsa que un duro sevillano. A dicho club le sobra chequera para embarcar a las chicas, qué diantre, no en clase turista, sino en business, como a los integrantes de la plantilla masculina. Esa distribución en las entrañas de la aeronave, los chicos en primera, y las chicas en segunda, recuerda a aquel chiste racista inspirado en la venerable figura de la heroica luchadora anti-segregación,
Rosa Parks (no lo cuenten ustedes por ahí, que está muy feo). Decía el conductor del autobús: “para mí no hay blancos ni negros, todos son azules… de modo que los azul claro delante y los azul oscuro detrás”.

¿Con esos fajos de billetes a carretadas de los que presumen y que, puestos uno sobre otro, llegan al cielo (un presupuesto colosal)… y no pueden pagar la diferencia business-clase turista de 20 asientos para que las chicas viajen en las mismas condiciones que Piqué, Messi & cia? ¿Tantos millones para semejante desaire? ¿Y qué me dicen de los zotes del primer equipo masculino? ¿Les suenan a esa pandilla conceptos del tipo “gentileza”, “cortesía”, “caballerosidad”?… ¿Acaso no podrían haber cedido sus asientos en business para que las chicas viajaran como auténticas reinas? ¿Es que no tienen madres, hermanas, novias, esposas e hijas?…

Si un día el RCDE pudiera costear ese billetaje aéreo y me enterase de que nuestros chicos no ceden sus asientos a nuestras periquitas, los corro a gorrazos. Es un decir.

Javier Toledano Ventosa

Perico de Los Palotes

Peñista en Doctor Gert

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