La revolución de Quique Sánchez Flores duró 45 minutos. En la primera parte de Las Palmas de Gran Canaria puede estar la clave del éxito que tanto costaba encontrar esta temporada. Tras irse 0-2 al descanso, el Espanyol dimitió y se dejó remontar hasta el punto de «celebrar» el empate (2-2) por el penalti parado por Pau que pudo suponer el 3-2. Los cambios en el once dieron paso a los titulares habituales y, junto a una debacle general del equipo, se perdieron dos puntos y la oportunidad de mitigar la crisis deportiva.


Once titular del Espanyol: Pau; Víctor Sánchez, Óscar Duarte, Mario Hermoso, Aarón; David López, Darder, Granero; Sergio García, Baptistao y Gerard Moreno.

Once titular de Las Palmas: Raúl Lizoain; Míchel Macedo, Lemos, Pedro Bigas, Dani Castellano; Vicente Gómez, Javi Castellano; Tana, Jonathan Viera, Remy; Calleri.


El inicio de partido era francamente esperanzador por parte blanquiazul. Los cambios tácticos sentaron muy bien al equipo: la baja de Javi Fuego permitió a Quique desplazar a David López a la medular acompañado por Sergi Darder y Granero, que tuvo la oportunidad de ser titular por primera vez en un partido de Liga. El hueco en el eje de la zaga dejado por David López fue ocupado por Óscar Duarte, otra de las grandes novedades formando la pareja de centrales junto a Mario Hermoso.

En ataque, el tridente formado por Sergio García, Baptistao y Gerard Moreno causaba los suficientes problemas a la frágil defensa canaria como para esperar goles a favor del Espanyol. Respaldados por la seguridad defensiva y el control en la medular que daba David López, los pericos realizaron varios contraataques peligrosos y las buenas sensaciones se contagiaban entre todos los jugadores.

En el 19′, un buen pase en largo de Víctor Sánchez y el desmarque de Baptistao permitió al brasileño quedarse solo frente a Lizoain junto a Gerard Moreno. Leo se la dió a Gerard para que empujara el balón y pusiera el 0-1. El Espanyol conseguía avanzarse en el marcador y desataba los nervios en los locales.

El plan trazado por Quique estaba saliendo a la perfección. La firmeza en defensa y las contras estaban siendo dos armas suficientes para que el Espanyol ganara el partido. El conjunto blanquiazul siguió trabajando con estas dos variables y la confianza crecía con el paso de los minutos.

Una genialidad de Sergio García en el 40′ ponía en bandeja el 0-2. El delantero de Bon Pastor ‘rompió’ el marcaje de Dani Castellano en el área local, dejó clavado al defensa canario y asistió a Gerard Moreno para que éste empujara el balón e hiciera el segundo gol de la tarde. Antes de finalizar la primera parte, Gerard Moreno pudo hacer un ‘hat-trick’, pero su disparo se marchó ligeramente desviado por la línea de fondo tras una gran asistencia de David López.

Una extraordinaria acción de Sergio García dentro del área puso en bandeja a Gerard Moreno el 0-2.

Debacle total en la segunda parte

Todos los elogios que podían decirse del equipo en la primera parte se convirtieron en críticas en la segunda mitad. El Espanyol seguía con la idea de defender y salir al contraataque, pero la convicción en el plan se desvaneció. El partido parecía ganado y los jugadores se lo creyeron tanto que echaron por la borda el trabajo del primer tiempo.

Los cambios de Quique tampoco favorecieron al equipo. El nuevo sistema de 4-3-3 se desdibujó con las sustituciones: Piatti por Baptistao, Marc Roca por Sergio García y Jurado por Granero fueron los cambios. El rendimiento de Marc Roca difícilmente se puede valorar por los escasos minutos y la falta de rodaje que lleva en sus espaldas.

Sin embargo, Piatti y Jurado quedan aún más señalados. Si la revolución en el once titular los dejaba en mal lugar, las actuaciones de ambos en el día de ayer fueron nulas. Ninguno de los dos aportó nada. De seguir a este nivel, el banquillo será el lugar donde seguirán estando en las próximas jornadas.

El Espanyol sobrevivía y aguantaba el 0-2… hasta el minuto 80. un centro de Hernán Toledo (que acababa de entrar al terreno de juego) lo remataba Remy para poner el 1-2. La calma que habían conseguido los blanquiazules en la primera parte desaparecía y el nerviosismo de los últimos partidos volvía a aparecer.

Todos a defender. No existía sistema táctico en el Espanyol. Las Palmas presionaba y generaba ocasiones mientras los pericos despejaban sin intención de atacar más. Y en el 88′ se produjo la tragedia: un remate de cabeza de Calleri ponía el 2-2.

El esperpento de los últimos minutos pudo suavizarse con un disparo de Gerard Moreno que casi se cuela por la portería de Lizoain. Pero también pudo multiplicarse: en el 95′ Pau paró un penalti lanzado por Jonathan Viera salvando un punto.

El Espanyol se fue de Gran Canaria tirando dos puntos ante el colista de la Primera División. Pudo vencer y convencer, pero los fantasmas que rodean al equipo salieron a relucir para evitarlo. Quique tiene la oportunidad de dar continuidad a su revolución o hipotecar el futuro deportivo más inmediato a las ‘vacas sagradas’. La próxima jornada contra el Atlético de Madrid será una buena ocasión para ver qué rumbo emprende el entrenador madrileño.

 

 


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2 COMENTARIOS

  1. no tengo palabras… y en la última jugada penalti en contra… de locos… yo sumaba tres puntos y me decía, buf, menos mal, damos un salto en la tabla y esos puntitos nos irán de perlas para afrontar algo más tranquilos la visita del atlético… y al final dando gracias a dios por la parada de pau lópez… ¿qué haremos los que padecemos del corazón?…

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