Visto el partido en Balaídos da la sensación que al Espanyol le da igual los antecedentes de la presente temporada a domicilio. Nuevamente los blanquiazules consiguieron adelantarse en el marcador como ya lo hicieron en Anoeta o en Gran Canaria, pero siguieron el mismo camino y sólo pudieron llevarse un punto en tierras gallegas. De nada sirvió el tempranero gol de Leo Baptistao. Los pericos naufragaron, el Celta remontó y Gerard Moreno rescató a su equipo al final del partido.


Once titular del Espanyol: Diego López; Marc Navarro, David López, Naldo, Aarón; ‘La Roca’ Sánchez, Víctor Sánchez, Darder, Jurado; Leo Baptistao y Gerard Moreno.

Once titular del Celta: Rubén; Hugo Mallo, Roncaglia, Sergi Gómez, Jonny; Lobotka, Wass, Radoja; Iago Aspas, Maxi Gómez y Pione Sisto.



El planteamiento de Quique Sánchez Flores no variaba en absoluto respecto a los partidos a domicilio de esta temporada. El repliegue intensivo en defensa y las salidas rápidas al contraataque serían la tónica dominante del encuentro. El problema para el Espanyol es que lo primero destacó muy por encima de lo segundo.

En el 10′ se vio la primera genialidad de Gerard Moreno. Una extraordinaria asistencia del delantero perico sirvió en bandeja a Leo Baptistao el 0-1: el brasileño definió a la perfección y batió a Rubén. El Espanyol se adelantaba en el marcador y volvía a soñar con una victoria fuera de casa.

Baptistao celebra su tanto que suponía el 0-1 favorable al Espanyol.

Un muro derrumbado

A partir del 0-1 el repliegue defensivo blanquiazul se acentuó. El gran inconveniente es que el Espanyol ha dejado de ser el muro infranqueable de la pasada temporada. Cada vez que el equipo se echa atrás tras adelantarse en el marcador acaba teniendo consecuencias negativas. En el 32′ llegaría la primera: Maxi Gómez conseguía el 1-1 rematando un centro lateral de Hugo Mallo.

El Celta crecía en el partido y el Espanyol empequeñecía. Los gallegos eran los claros dominadores del juego y los pericos se limitaban a defender. Diego López tuvo que intervenir en varias ocasiones para mantener el empate. Sólo la conexión Gerard Moreno-Baptistao generaba problemas a la defensa local.

Bandas inexistentes

Llegados a este punto de la temporada y analizando la confección de la actual plantilla, el paso de las jornadas señala la necesidad de recuperar las bandas del Espanyol en ataque. La lesión de Piatti ha lastrado mucho al equipo en este sentido y, aunque ya se ha recuperado, se necesita a algún especialista más en los extremos. Especialmente por la derecha, el cuadro blanquiazul no supone una gran amenaza para los rivales salvo las internadas puntuales de Marc Navarro desde el lateral diestro.

‘La Roca’, Víctor Sánchez, Darder y Jurado son 4 centrocampistas. Independientemente de cómo los coloque Quique sobre el césped, ninguno de ellos tiene la capacidad de desbordar pegado a la banda a los defensas contrarios. El Celta sabía que sólo debía contener a Gerard Moreno y Leo Baptistao, con lo cual podía lanzarse al ataque siempre que tuviera bajo control a los dos delanteros pericos.

La dinámica del encuentro empeoraba con el paso de los minutos para el Espanyol. El Celta de Vigo quería llevarse los 3 puntos y no iba a ceder ni un instante en su empeño. Una ambición que tuvo recompensa por parte gallega: Maxi Gómez hacía el 2-1 en el 80′. El conformismo perico volvía a jugar en su contra.

El Espanyol tampoco es que se lanzara a la desesperada a por el empate. Simplemente tiene a un futbolista de un nivel superlativo. Gerard Moreno se sacó de la chistera otra genialidad para disparar desde fuera del área y hacer el 2-2 gracias a un golazo. No hubo más historia en un partido en el que los locales mostraron una mayor ambición respecto a los blanquiazules. El conjunto perico encadena dos empates consecutivos que sólo serán positivos si gana el próximo domingo al Villarreal. De lo contrario, la temporada quedará limitada a un único objetivo: conseguir la permanencia con holgura.

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