El fútbol es muy caprichoso en algunas ocasiones. La afición del Espanyol pudo ver en el RCDE Stadium una de las mejores horas de juego de su equipo ante un rival de la parte alta de la clasificación, pero la nefasta racha de cara a gol y la eficacia del Valencia dieron una victoria a los visitantes (0-2) difícilmente explicable en cuanto a términos futbolísticos.


Once titular del Espanyol: Pau; Víctor Sánchez, David López, Naldo, Aarón; Javi Fuego, Sergi Darder, Baptistao, Piatti; Sergio García y Gerard Moreno.

Once titular del Valencia: Neto; Montoya, Murillo, Gabriel Paulista, Lato; Parejo, Kondogbia, Andreas Pereira, Gayà: Rodrigo y Santi Mina.



Quique Sánchez Flores sorprendía en la alineación titular con la entrada de Sergio García en detrimento de Jurado. El de Bon Pastor tenía así la oportunidad de partir desde el inicio tal y como había pedido en la previa. El equipo incorporaba a un delantero por un mediapunta. Podía vislumbrarse a un Espanyol muy directo y vertical renunciando a la plasticidad del juego. Pero pronto se vio que el estilo iba a ser muy distinto.

Los blanquiazules realizaron la mejor primera parte de la temporada ante un gran rival como es el Valencia. Sometieron durante aproximadamente 1 hora de partido (del 5′ al 65′) a los jugadores ches con un gran juego. Dominando la posesión durante tramos extensos, las oportunidades se sucedían una tras otra.

Los palos evitaron en varias ocasiones el gol: en el 35′ fue Gerard Moreno quien estrelló en el palo derecho de la portería de Neto su disparo tras un fantástico control con el pecho. En el 41′, Darder finalizó una buena internada por banda izquierda de Aarón volviendo a darle en el palo, esta vez en el izquierdo. Dos claros ejemplos de las continuas llegadas al área contraria por parte perica.

Sergio García no decepcionaba y en cada jugada su manera de encarar a los rivales y de capitalizar los ataques blanquiazules entusiasmaban a la afición. Jurado entró en el 14′ por la lesión de Baptistao y se unió a la ‘masterclass’ de Sergio García con varios detalles de enorme calidad.

El Espanyol demostraba ser un bloque muy compacto. Tenía las ideas muy claras e imprimía mucha intensidad en todas las acciones que completaba sobre el césped. El Valencia era una caricatura con respecto al resto de la temporada: sin balón, con un Parejo completamente desaparecido y sin generar ocasiones de peligro que inquietasen la portería de Pau.

El ambiente en el RCDE Stadium era fantástico. La afición se animaba con cada ocasión y en ningún momento desistió en animar al equipo. Muy buen juego, gran atmósfera… sólo faltaba el gol. Pero nunca apareció por parte blanquiazul.

Todo lo contrario. Se vieron dos goles, pero ambos por parte valencianista. Kondogbia en el 66′ aparecía unos metros más allá del área perica para marcar un golazo. Poco más pudo hacer Pau por atajar el disparo más allá de su estirada. El mazazo para los futbolistas pericos era tremendo. Todo el trabajo realizado durante el partido comenzaba a enterrarse.

El gol de Kondogbia ponía el 0-1 y derrumbaba el trabajo realizado previamente por parte de los futbolistas blanquiazules.

El final del partido tuvo poca historia. El Valencia se hizo con la posesión del balón tras el 0-1 ante el agotamiento de los jugadores pericos. La frustración y el cansancio por el esfuerzo realizado hizo mella en un equipo al que la falta de gol le está lastrando. El gol de Santi Mina en el 82′ sentenciaba el partido tras aprovechar un error de Víctor Sánchez. El mejor juego de la temporada y de la era Quique no sirvió para conseguir la victoria. La próxima jornada contra el Getafe servirá para ver si el equipo se recompone del varapalo, suma puntos y, sobre todo, recupera el gol.

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