El efímero paso de David Gallego como entrenador del primer equipo del RCD Espanyol puede resumirse en el título de una de las tantas creaciones del escritor colombiano Gabriel García Márquez, como por ejemplo “Crónica de una Muerte Anunciada”.

Se ganó la confianza de la dirección deportiva del club con mucho trabajo y buenos resultados dirigiendo al Juvenil A y luego al Espanyol B. Incluso tenía el plus de haberse hecho cargo del equipo profesional cuando la destitución QSF en abril de 2018, habiendo dirigido 5 partidos en la élite con el balance de 4 victorias y 1 empate.

Lo cierto es que dio un gran salto en su carrera profesional pasando de entrenar en segunda B directamente a la primera división. Una apuesta muy arriesgada para el club y para el mismo Gallego, máxime cuando sabía que se quedaba sin dos de los principales jugadores del pasado curso y con pocas posibilidades que le trajeran recambios de garantías.
Muy pocos casos existen en la historia del fútbol donde un entrenador obtuviese éxito rotundo pasando de entrenar juveniles o amateurs a profesionales por ejemplo Mauricio Pochettino y pocos más.
En su caso se añade el hándicap que al no haber sido jugador profesional en primera ni en segunda división la propia idiosincrasia del futbolista hace que se desconfíe muchas veces de sus aptitudes. Está claro que no impone ni transmite lo mismo que un exjugador o un entrenador con experiencia, quienes saben lo que se cuece tanto en el terreno de juego como en los vestuarios.
En liga los resultados han sido paupérrimos. Pocos puntos para 8 partidos, en ocasiones propiciados por groseros errores individuales en defensa o ataque, quizás como consecuencia de importantes errores colectivos.
No se vio una propuesta clara en cuanto a sistema o estrategia de juego, solo vimos el pasarse la pelota sin ton ni son; portero-defensas-medios. El mero hecho de tener la posesión del balón no significa el control del juego. El recurso del pase atrás y que los delanteros reciban siempre de espaldas a la portería rival ha sido una constante del equipo de Gallego.
Todos sabemos que el fútbol se suele “cocinar” en el medio del campo. Ahí el RCDE cuenta con jugadores capaces en el uno contra uno, en asociarse en paredes, que pasan bien en largo o corto, pero lo han intentado muy pocas veces porque cuando miraban hacia arriba no existían posicionamientos o movimientos adecuados de los delanteros, por lo que debían jugar hacia atrás constantemente. Parece increíble que en 8 partidos de liga y en otros 8 encuentros de Europa Ligue ello no haya sido corregido.


No cabe duda que David Gallego le dedicó muchísimas horas de trabajo, mucho esfuerzo e ilusión pero no supo o no pudo sacar un buen rendimiento de todo ello. Le deseo mucho éxito en su profesión.
Así es el fútbol y no cabe más que aplicar en este caso el viejo dicho castizo “entre todos le mataron pero él solito se murió”.

Força Espanyol.

Carlos Acosta.
“Libre Directo”
Socio Nº 9.383

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