El RCD Espanyol de Barcelona ha vivido un día histórico. Pocas veces una derrota ha causado tan poco dolor. El equipo logró los dos propósitos del técnico Salva Jaspa: disfrutar y competir. Solo faltó celebrar un gol en un día en el que ni la lluvia impidió que todo fuese una fiesta. El 22 de abril de 2019 permanecerá para siempre en nuestra memoria.

El Espanyol salió atrevido, valiente con ganas de gustar a su afición que, a pesar del mal tiempo, decidió acercarse al RCDE Stadium. Las blanquiazules, salvadas matemática, jugaron sin la presión del resultado y plantaron cara a un Atlético de Madrid que sí quería enérgicamente los puntos porque se encuentra en plena lucha por la liga. Paula dispuso de la primera oportunidad  tras un buen centro de Paloma y Baudet lo intentó con un remate algo tímido. Bien plantado, el Espanyol no dio ninguna facilidad a su rival. Sin embargo, en uno de los pocos desajustes defensivos, las visitantes consiguieron adelantarse en el marcador gracia a un gol de Ángela Sosa. Sufrió el Espanyol en los minutos finales del primer tiempo que, afortunadamente acabó sin más incidencia en el marcador.

Con el cambio de Brenda por Paloma arrancó el segundo tiempo. Las de Salva Jaspe, a pesar de la desventaja en el marcador, no dejaron de creer en sus posibilidades, aunque era bastante complicado por la entidad del rival. Las blanquiazules, que mostraron ilusión a raudales, llegaron con bastante frecuencia al área rival aunque sin demasiada claridad. El Espanyol siempre estuvo metido en el partido y tuvo sus opciones. El corazón y el alma fueron los mejores aliados de las locales que buscaron el premio del gol con toda la fe del mundo, pero sin éxito.

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