No lo cuenten por ahí. A mi Tebas me cae bien. Me gusta la gente que tiene un pasado oscuro. Si le aplicaran el cacharro éste del VAR a sus años mozos, y no tan mozos, no presidiría la liga de fútbol que dicen es la más importante del mundo. Madre mía, como serán las otras. Me cae bien también por su cruzada, y nunca mejor dicho, contra eso de los clubes-Estado. Ya saben, equipos como el PSG o el City (ay Guardiola), que tienen detrás gobiernos tan liberales como el Qatarí, que a golpe de petrodólares revientan aún más la sana competición. Le perdono así lo de los partidos de los viernes, lo de los partidos en lunes, los infames horarios, e incluso lo de querer llevarse partidos a Pensilvania. Reto a los queridos pericos a situar esta ciudad en un mapa, a ver cuántos aciertan. Lo digo por si nos toca volar hasta allí.

Pero es que también me cae bien su enemigo Rubiales. Un tío que se enfrenta al poderoso tito Floren, queriendo aportar un poco de ética a esto del fútbol moderno, y compromiso hacia los colores patrios, merece todos mis respetos. Como el respeto de FIFA y UEFA que el bueno de Rubiales ha conseguido para la federación. En tiempos de Villar, lo que teníamos encima del “furbo” español eran más bien el FBI y la CIA por culpa de los desmanes del vizcaíno. Además dicen que a lo mejor nos trae a España la Eurocopa 2028 o el Mundial 2030. ¿No les apetece presumir de nuestro estadio de Cornellá en competiciones internacionales? Lo de acoger a la selección española lo dejamos ya para ensoñaciones de las que nos despertarán los políticos.

¿He dicho antes Florentino? Otro que cuenta con mi aprecio, pero no precisamente el de los dos anteriores, Tebas y Rubiales. Podría hacer de mediador y reconciliar a estos tres. Si lo consiguiera, tengo un puesto asegurado como casco (blanqui) azul de Naciones Unidas. Me doy cuenta que me estoy poniendo un poco empalagoso, y que confesando estas filias inconfesables, sólo puedo ganarme las fobias de los lectores. Intento recuperar el seny pensando en cosas desagradables, es decir, en azulgranas. Y entonces me acuerdo del Txingurri Valverde. ¿Ven? Ya estoy otra vez…


Me voy al bar, con b de blanquiazul. Invito a una ronda a los lectores de La Contra Deportiva. Me caen bien.

César Carro

Perico Madrileño

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