Hemos jugado un nuevo Espanyol-Barça, y los pericos hemos salido contentos y orgullosos del match. Eran unas circunstancias que no se suelen dar, unos venían a Cornellà como líderes de la Liga y nosotros tristemente éramos los colistas. Algo hay en el ADN perico que hace que cuando se dan estas circunstancias, el equipo saque lo mejor de sí mismo.

No olvidemos hace ya 11 temporadas (2008-2009), el día del “De la Peñazo”, el destino quiso que me invitaran a presenciar el partido unos clientes culés que disponen de un palco VIP al lado del palco presidencial del Barça. Tras comer canapés con el mismísimo Laporta, brindé al final del match con un amigo perico que osó acompañarme. Todos los barcelonistas iban desfilando sin fijarse tan siquiera en las copas de cava que, amablemente, ofrecían las azafatas como despedida de los aficionados con más renombre del otro equipo de la ciudad…je, je, je.

Dicho esto, yo quería centrarme en el partido de ayer sábado 4 de enero de 2020. El amigo, y “dire” Robert Hernando me da un toque para ver si me animo a escribir un nuevo artículo para los colegas de La Contra Deportiva y me coge, todavía, con la euforia del empate in extremis de Wu Lei en el derbi de anoche.


Lo que vivimos ayer fue extraordinario. Me refería al principio, que ayer pudimos salir contentos y orgullosos del templo; esto, en mi caso, no sucedía desde el partido contra el Ferencvaros, al inicio de la liguilla de la Europa League. Remontamos un 0-1 en la segunda parte, pero merecimos ganar. Luchamos, corrimos…mordimos. Eso es, en esencia, lo que le pedimos al equipo. Pues cuatro meses más tarde, volví a tener esa sensación al irme para casa.

Lo extraordinario de ayer fue ver lo que pasaba a nuestro alrededor. Empezamos con el excepcional tifo de los compañeros de la grada Canito. Todos hemos de empezar a reivindicar un par de cosas respecto a este grupo de animación: basta ya de medidas restrictivas y de control en su acceso a la grada y agradecer públicamente a su alma máter (Arnau Baqué) los esfuerzos en su defensa (y nunca mejor dicho tratándose de un letrado, ja, ja, ja). ¿Y qué me dicen ustedes de las reacciones tras el gol de Wu Lei? Se vieron pericos que habían exhibido esteladas abrazarse con compañeros de grada que les habian espetado nada más comenzar el encuentro un “guarda això, home, guarda això” (otra vez reivindicamos el solo blanquiazul como color de unión en la grada), chinos enloquecidos abrazándose igualmente con abuelos socios de toda la vida del Espanyol. Treinta y tres mil almas esperando en su mayoría a que el equipo se retirase para brindarle una merecidísima ovación.

Partido con tensión en el campo y en la grada pero sin perder en ningún momento la mínima educación deportiva contra el eterno rival, por mucho que otros medios de comunicación afines al régimen se empeñen en vender lo contrario.

Familia perica, como se ha dicho ya por activa y por pasiva en el dia de hoy, esto debe ser un punto de inflexión. Desde YA, todos con Abelardo, sin ninguna duda uno di noi.

Ricard Casas

Presidente de @farmapericos

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