Lo sucedido ayer en el RCDE Stadium es intolerable se mire por donde se mire y obviamente no nos referimos ni al juego, ni al resultado, que hoy es lo de menos. El hecho es que ayer un energúmeno  visiblemente en un alto estado de embriaguez entró en nuestro Estadio con una pistola, de fogueo, por suerte, pero pistola al fin y al cabo. En un país que está ahora mismo en estado de alerta de cuatro sobre cinco en amenaza terrorista y en un partido de alto riesgo, como es un derbi, esto no puede suceder de ninguna forma, es inconcebible. Que entre una pistola en un estadio de fútbol cuando no se permite la entrada de un tapón de un botellín de plástico de agua es propio del fútbol en repúblicas bananeras.

Máxime en un club como el nuestro,  que se ha querido presentar de forma casi obsesiva en más purista que ninguno en cuanto a temas de seguridad se refiere. No olvidemos que en una zona del Estadio se tiene que acceder mediante un inefable detector de huellas dactilares, como si se accediera a un penal o algo parecido.

Los Mossos d’Esquadra tienen su alto grado de responsabilidad, más que nadie. El consejo de administración no puede permitir que el inspector de Mossos responsable de la seguridad del Estadio Xavier Orriols vuelva a gestionar nunca más ese operativo, se ha demostrado inoperante para ello. Puigdemont estaba en el palco, entendemos que dejaría tarjeta de visita y teléfono.

Pero el club tiene también su responsabilidad y una vez pasan cosas de tal gravedad hay que actuar y hacerlo rápido, sin dilaciones. El jefe de la seguridad interna del Espanyol Álvaro Mallafré debe dimitir o ser destituido hoy mismo. De lo contrario si el consejo no actúa y da una callada por respuesta a este escabroso tema las responsabilidades como es lógico se elevarán a mayores. Mister Chen estaba en el Estadio y seguramente ha sido debidamente informado, que una persona se cuele con un arma en el campo del club del que es presidente no es un tema menor, como para mirar hacia otro lado…

Sea como fuere, gracias a Dios, hoy no tenemos que lamentar ninguna víctima, ni heridos, ni fallecidos, gracias sobre todo a la heroica actuación de varios socios del Espanyol, porque la seguridad llegó tarde y mal. Estos socios lograron reducir al individuo y mantener la calma en la grada. Pero cuidado, el pánico podía haber provocado una enorme tragedia como sucedió en el Estadio de Heysel en 1985. Los socios tenemos derecho a ir al campo con nuestros hijos, sintiéndonos seguros y desde luego si nada cambia en el club en cuanto a Seguridad se refiere ya nunca más podremos hacerlo  con la necesaria tranquilidad.

La Contra Deportiva

 

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3 COMENTARIOS

  1. La policia para nada tiene nada d responsabilidad! Culpa es d la seguridad privada a es quien hace los cacheos!!! Seamos serios coño
    Un dato ,quien detuvo a ese individuo fue un policía fuera d servicio!

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