Tal y como les informábamos ayer en La Contra Deportiva, Javier Tebas no se anda con paños calientes. El presidente de LaLiga aseguró en un coloquio telemático organizado por DEA que “habrá descensos aunque no se juegue”. Con lo que queda claro, que aunque la competición no termine por la pandemia, bajo ningún concepto se ampliará el número de equipos en las divisiones.

Esta amenaza velada de Tebas es su forma de meter la cabeza del caballo en la cama de los clubes que están en posición de descenso, para que no se rebelen contra la continuidad del campeonato. Un campeonato que le guste, o no, a Tebas está herido ya de muerte.

A nadie en sus sano juicio se le ocurría terminar esta competición, como si nada, por muchas connotaciones: la complicidad del calendario, la afectación que ha tenido en virus en algunos equipos como, por ejemplo, el Espanyol, y como dijo Paco Jémez, la bajuna moral que supondría realizar a los futbolistas los mismos test que se les están negando a nuestros sanitarios. Por no hablar de la indecencia que supondría jugar con las gradas vacías, mientras miles de españoles han enterrado a algún familiar en estos días, o están sufriendo porque los tienen enfermos.

A nadie se le puede ocurrir tal ignominia, menos a Tebas y a Roures, claro, esa extraña pareja formada por un señor de la «derechona» y otro socialcomunista a los que les une algo tan poderoso como el dinero. El maldito parné. A por ello si se meten en la misma trinchera.

Las declaraciones de Melendo asegurando que los futbolistas que han pasado el virus no rinden igual, las corroboran todos los médicos que han tratado la enfermedad, el maldito virus deja secuelas y no se va del cuerpo de un día para el otro. Solamente, esa razón ya debería servir para no poner en jaque a los profesionales que han pasado, o están pasando, la maligna infección.

Amenazar como ha hecho Tebas a los equipos con descender si no se termina su “Liga” es ruin, mezquino, son palabras propias de un cicatero miserable. Porque, es cierto, y ahora más que nunca, que para muchos el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes. Y desear repartir descensos al gusto del señorito, con lo que ello conlleva de desasosiego, pena, zozobra, lágrimas y condena para cualquier afición en estos tiempos, en los que hay que repartir precisamente todo lo contrario: empatía, ilusión, alegría y afecto, es de ser muy mala persona. Si acaso, señores Tebas y Roures, repartan ascensos, repartan jubilo y felicidad. Que falta le hace a nuestra sociedad.


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1 COMENTARIO

  1. Una grosera amenaza simplemente. El propio Tebas quiere demostrar fortaleza y que el está por encima de los clubes. No me extrañaría que ya le estén buscando sustituto debido a su mala praxis y sus formas chulescas.
    Como licenciado en derecho que es, sabe bien que además de la demanda de los clubes se enfrentaría a las de miles de abonados de los mismos y gente del propio fútbol. Ello llevaría a paralizar cualquier futura competición.
    Las decisiones de las que él considera ligas menores contituyen un precedente jurídico quizás (Bélgica, Escocia y recientemente Holanda).

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