Primer momento de preocupación en el Espanyol de la temporada. Las derrotas ante Sevilla y Girona dolieron por el resultado, pero la última ante el Getafe es el varapalo más importante en cuanto a sensaciones. El equipo estuvo completamente desdibujado y ofreció la imagen más triste desde la llegada de Rubi al banquillo perico.

El técnico blanquiazul expresó su enfado con el rendimiento de la plantilla en el Coliseum Alfonso Pérez en sala de prensa. Unas críticas necesarias para hacer una profunda reflexión sobre los problemas del equipo en las últimas jornadas. Además, ante el Getafe se volvió a demostrar que algunos jugadores están lejos de su mejor nivel y ahora mismo no están a la altura necesaria para gozar de muchos minutos sobre el terreno de juego.

El exigente calendario de diciembre no dará un respiro al Espanyol y obliga a Rubi a reaccionar con rapidez. El entrenador espanyolista es consciente que afronta el momento más complicado de la temporada hasta el momento y no se quedará de brazos cruzados: tomará decisiones desde el próximo encuentro.


El martes 4 de diciembre el conjunto blanquiazul debe remontar ante el Cádiz en la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. El 2-1 de la ida convierte el duelo en prioridad y, además, puede servir para salir de esta racha negativa de resultados. Jugadores con escasas oportunidades tendrán la ocasión de reivindicarse y otros pasarán por el banquillo tras la decepcionante actuación frente al Getafe.

Pipa, Álex López, Puado y Pedrosa, además de otros futbolistas con el cartel de ‘suplentes’ como Rosales, Melendo y Víctor Sánchez tienen muchos números de entrar en escena a lo largo del mes. Si antes podía producirse por descanso, ahora también lo será por el bajo rendimiento de jugadores más consolidados. El espanyolismo analizará con exigencia la gestión de todos estos posibles cambios por parte de Rubi en las próximas semanas.

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