Quisiera con estas cuatro líneas desordenadas, agradecer todas las muestras de cariño y afecto que he recibido desde que anunciara hace unos días que me han diagnosticado un Mieloma Múltiple, se trata de un cáncer hematológico que, afecta de 3 a 5 personas de cada 100.000. Una tremenda casualidad que, dicen que tiene que ver algo con la genética, o no, para un tipo como yo que en su puta vida ha cantado ni la modesta línea de un bingo en las fiestas familiares de la navidad.

El caso, es que el 2020 está siendo un  “annus horribilis” para muchos españoles, por culpa del maldito coronavirus, nosotros, en casa sufrimos toda su crueldad en nuestras carnes con el fallecimiento de un ser querido, muy cercano, con tan solo 66 años después de 46 días en la UCI. Es tremendamente doloroso y sobrecogedor explicarle a una niña de tan solo cinco años que su abuelo se ha ido a la luna para no volver, cuando, además, el año anterior había perdido a su otro abuelo (mi padre) víctima de un cáncer de pulmón.

Sin embargo, como dijo el actor Vicente Haro, “la vida es una sucesión de putadas, entre putada y putada hay que pasárselo bien”. A pesar de los pesares, yo me lo estaba pasando bien, dentro de todo este drama. Pasamos unas bonitas vacaciones en Canarias y, sobre todo, estaba disfrutando como un enano del éxito de mi primera novela: “Gladius”. A finales de marzo estaba programada la presentación del libro, me iba a acompañar mi admirado maestro Tomás Guasch, con un montón de amigos y familiares, estaba entusiasmado, como un niño con zapatos nuevos. Pero, llegó la maldita pandemia y se suspendió. Hasta hoy, me había negado a vender los ejemplares que tengo encajados en el garaje para la presentación. Ya la doy por suspendida. Entre otras cosas, porque, a la que centre un poco mi mente seguiré con la segunda que la tengo encarrilada en su parte final.

¡Qué mala suerte tengo pensé! Iluso de mí, la mala fortuna no había ni empezado este año 2020. Añádanle ustedes si quieren que el Espanyol bajó a segunda, aunque, a decir verdad, con la que estaba cayendo los pericos lo llevamos mucho mejor de lo que lo hubiésemos llevado en temporadas anteriores. Ya saben ustedes “el fútbol es lo más importante de las cosas no importantes”.

Y, en noviembre llegó el cáncer a mi placida y cómoda vida, un día tienes todo y al segundo siguiente no tienes nada más que cáncer, que no es poco. Como si estuvieses contemplando la belleza del sol escondiéndose en la profundidad del mar, tranquilamente, desde lo alto de un precioso acantilado, cuando de golpe y porrazo alguien muy hijo de la gran puta, te empujase hacia el vacío para que te descalabres contra las rocas.

El golpe psicológico es brutal. No obstante, te convences de que siendo padre de dos hijos, teniendo mi pequeña y preciosa Gala, únicamente seis añitos de nada, morir es un lujo que todavía no puedes permitirte. Toca luchar, bajarse a la arena y batirse el cobre.

Partido a partido, con la filosofía del Cholo. Así me he planteado competir esta dura Liga que tengo por delante. Cada visita al hospital, cada sesión de tratamientos, me enfundaré mi zamarra blanquiazul, mis medias, mis pantalones y me calzaré mis botas de tacos para salir a ganar y nada más. Sin pensar en el siguiente partido, ni siquiera en la jornada que toca. Cada frío pasillo de hospital será mi particular túnel de vestuarios y cada pinchazo en mi piel un remate certero entre los tres palos. Jugaré al ataque, a arriesgar, el empate no me sirve. Solamente puedo ganar, ganar, y volver a ganar. Como decía el enorme Luis Aragonés.

Robert Hernando

Escritor y ex –consejero del RCD Espanyol

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O bien, enviándome un correo electrónico a gladiusnovela@gmail.com


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