Vamos a dar una paso hacia atrás en la historia del RCD Español y hablaremos del edificio conocido como el Chalet, del cual se cumplen 67 años de su desaparición. Quizás los más viejos del lugar se acuerden de él, pero no las nuevas generaciones. Aquellos terrenos donde se establecería el campo de Sarriá eran conocidos como La Manigua de Can Ràbia.

Fue en los años 20 del siglo pasado cuando, en lo que sería el gol sur, se construyó el primitivo campo del RCD Español El coste total de la obra ascendía a 170.000 pesetas de la época. Estas estaban financiadas por la familia De la Riva. El arquitecto encargado del proyecto fue Matías Calmenares. Por problemas con la empresa costructora -que quebró- no se pudo hacer un estadio para 40.000 espectadores y tuvieron que conformarse con 10.000. El nuevo campo fue inaugurado el 18 de febrero de 1923. El Español se enfrentó a la Unió Esportiva Sants, ganando 4 a 1.


El Chalet, a parte de la vertiente agrícola que tenía- al ser una antigua masía-, sirvió de vestuario y de sala de baile. A esta sala se la conocía como “Can poc oli”, pues los allí presentes bajaban el fluido del aceite para mantener la sala en una penumbra lo suficientemente placida para realizar actividades paralelas al baile. Ustedes ya me entienden.

En el Chalet vivían los jugadores solteros del club. El encargado de su cuidado y de las instalaciones era la familia Camarasa. ¿Cómo se distribuía el Chalet?

La distribución del Chalet era la siguiente: en la planta baja, vestuario del Español, con sus lavatorios, baños y servicios por separado. Un departamento idéntico para los jugadores visitantes y otra habitación para el colegiado, todo con sus baños independientes. En la misma planta se encontraba la enfermería, con un médico permanente de guardia y con todo lo necesario para practicar los primeros auxilios. Además, había un gimnasio.

En el primer piso se encontraba el departamento que habitaba el secretario general del club, sala de billares, secretaría y otras dependencias sociales. En el segundo piso, las habitaciones del cuidador del terreno de juego, además de diez pequeños dormitorios que servían para alojar a los jugadores solteros del club o que también eran utilizados para concentrar al equipo en vísperas de grandes partidos donde el Español jugaba como local.

Desde el inicio de la guerra civil también residió en el Chalet el jugador Crisant Bosch, su mujer Encarna Martínez, y sus 3 hijas. Con la jubilación de los Camarasa, los Bosch pararon a encargarse del mantenimiento del Chalet.

El 7 de julio de 1951 el Chalet fue derribado. El club había crecido y se necesitaba modernizar las instalaciones. El diario Mundo Deportivo relató así aquel día:

“Fue el día de ayer, un San Fermín radiante, día señalado para los navarros y para los españolistas. Estos no lo comenzaron prácticamente hasta la seis de la tarde, hora en la cual, destacadas personalidades federativas, directivos españolistas, prensa, socios y representación de varios clubes regionales se reunieron en el terreno blanquiazul de la Carretera de Sarriá para proceder a la inauguración de las obras proyectadas con el derribo inicial del chalet. El señor Arañó, presidente de la Federación Catalana a, quien le tocó el honor de iniciar, simbólicamente, el derribo del chalet, en unas palabras enternecedoras se lamentó de que lo sentimental sea sacrificado en aras de lo práctico y necesario, ya que, el viejo chalet era un glorioso recuerdo, testigo de centenares de grandes partidos, pero que el sacrificio era del todo inevitable pues abriría un nuevo y esplendoroso capítulo en la vida del club. Acto seguido el presidente de la Federación con un brazo y un vigor insospechados no tan simbólicamente como era de esperar derribó a golpes de mazo buena parte del marcador. A continuación y, en una de las dependencias del chalet que ya está condenada a ‘muerte’, se sirvió a los invitados al acto un delicado ‘lunch’ durante el cual se brindó por el Español y para que las obras tuvieran feliz y pronta terminación”.

Si bien se construyeron unas viviendas en la tribuna del nuevo estadio, estas fueron insuficientes. Por eso se trasladaron a la Avenida Nuestra Señora del Coll 81. En aquella torre en condiciones siguieron viviendo la familia Bosch y los jugadores solteros del club. El Chalet, como muchas otras cosas, forman parte de la historia y del recuerdo del RCD Español.

César Alcalá.

Periodista e historiador perico.

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