Las alarmas se han encendido en el espanyolismo. La derrota en Butarque y la pobre imagen ofrecida por el equipo ante otro rival directo por el ascenso han enfadado a una afición cansada de ver cómo sus jugadores no dan su mejor nivel.

Con un punto de 9 posibles y dos derrotas consecutivas, se puede catalogar como primera gran crisis la que vive en estos momentos el Espanyol. Principalmente, de confianza: frente al Leganés volvieron los fantasmas de la temporada pasada, con un equipo sin juego ofensivo y al que le hacían daño fácilmente en defensa.

Vicente Moreno y su cuerpo técnico deben recuperar cuanto antes a una plantilla que ha demostrado ser demasiado frágil mentalmente. El domingo contra el Zaragoza será una oportunidad, ya que sólo se puede contemplar la victoria ante un rival hundido en la clasificación.


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