Partido con aroma a Primera el vivido en el RCDE Stadium. Los de Vicente Moreno recibían a un Osasuna en horas bajas en Liga, pero con un entrenador siempre competitivo como Jagoba Arrasate. Ambos onces repletos de jugadores menos habituales. En el caso del Espanyol se optó por dar confianza a Fran Mérida, Vargas, Wu Lei o Melendo.

Las cosas no pudieron empezar peor para los pericos. Un nuevo error de David López en la salida del balón le otorgó la posibilidad a Osasuna de adelantarse. Javi Martínez, canterano que debutaba con el primer equipo rojillo recuperó y se zafó de la presión del capitan perico para ajustar el balón a la perfección.

Con el 0-1 los viejos fantasmas se apoderaron del Espanyol. Imprecisión, jugadores desaparecidos y una tremenda falta de rigor táctico llevaron al segundo tanto de los navarros. Un saque de esquina mal ejecutado por Fran Mérida permitió a Roncaglia montar un contraataque de libro para plantarse ante Melendo, como único defensor, y ceder el gol fácil a Kike Barja.

El segundo de Osasuna destapó todas las vergüenzas de la campaña pasada y aunque los visitantes no fueron infinitamente superiores se notó el motivo del descenso a Segunda.

Vicente Moreno movió el banquillo pocos minutos después de reanudar el partido. Raúl de Tomás, Darder y Embarba salieron al rescate. Nico Melamed también tuvo su momento. Su entrada en el campo surgió un efecto gaseosa. Empezó fuerte y terminó contagiado por la apatía general del resto de compañeros.

El partido no tuvo mucha historia para desgracia del Espanyol. Un Osasuna ramplón y con un mínimo oficio superó con facilidad a un mediocre Espanyol que se despide prematuramente de la Copa, una temporada más.


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