El Espanyol no estuvo ayer a la altura de lo que merece un club centenario en muchas cosas. De los directivos y palmeros ya hace tiempo que no esperamos nada bueno en cuanto a gestión social se refiere. Lo de los abonos ha hecho mucho, mucho daño, y ayer se demostró de nuevo. Querer ser continuamente una copia barata del FC Barcelona tampoco ayuda. Cuanto te quieres mostrar como la copia de algo, la gente normalmente tira hacía el original porque suele ser más auténtico. El Espanyol, es lo que es y su idiosincrasia también, por más que intenten evitarlo, como sigan así estamos condenados a ser un nuevo Europa.

El Espanyol ayer no compareció ni en el terreno de juego, ni por supuesto en el palco donde lleva meses sin comparecer. Pero lo peor de todo es que tampoco compareció su esencia de club señor, dimitió en cuanto a sentimiento perico. El Espanyol y esto me duele en el alma decirlo, no estuvo tampoco a la altura a nivel sentimental. Juan Segura Palomares no tuvo su minuto de silencio en el estadio. Tal vez porque Juan representaba lo poco que queda de ese Espanyol de olor a puro y coñac por el que muchos todavía luchamos contra los elementos y nosotros mismos para seguir amandalo como siempre.


Quizás porque Palo era taurino. O simplemente porque este club se ha convertido en una empresa de pacotilla, sin alma, ni sentimientos. Capaz de mandar un twitt de animo a jugador culé que se ha lesionado e incapaz de hacer un minuto de silencio por uno de los hombres que más y mejor ha hecho por la historia del RCD Espanyol. Con su constante trabajo, con sus libros, con su maestría.

Quedaremos ya pocos de los que jóvenes habíamos visitado el vetusto y perfumado de habano despacho de Palo en Sarrià en busca de pins o pegatinas del Espanyol para nuestra peña local, la mía en Igualada. Palo, Pepe Mauri, Maria Bosch. ¿Qué nos queda de toda aquella esencia? Los tiempos cambian, cierto, pero igual que a un padre y a una madre se le quieren todos los días de tu vida, hasta el último suspiro, a menos claro, de que seas un hijo de puta. Al Espanyol deberíamos poder quererlo y sentirlo como nuestro también hasta el último día de nuestra existencia.

No nos merecemos que nos obliguen a desertar como muchos ya lo han hecho. Nos hemos ganado a pulso, con sangre, sudor y lágrimas el derecho y la obligación de quererlo y luchar por preservar su legado. Juan Segura Palomares os hubiera perdonado la afrenta de ayer. Otros no podemos decir lo mismo.

Robert Hernando

Ex-consejero el RCD Espanyol

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2 COMENTARIOS

  1. Muy emotivo. Pero no esperaba menos de esta directiva. Ahora que los resultados no acompañan se empiezan a ver los huecos en el estadio y esto irá a más, las chapuzas de regalar entradas tampoco funcionan, ahora quieren hacer una campaña de descuentos para la segunda vuelta ( algo que R G no iba ha hacer nunca). Como dices tú, no nos merecemos que nos expulsen de nuestra casa unos prepotentes que no saben que significa ser perico.

  2. no se entiende el veto al finado JSPalomares. un nuevo desaire. creo que nos quieren vencer por cansancio, por aburrimiento, hasta que desistamos. Pero si bajamos los brazos, si nos vamos, los malos seguirán ganando terreno y el Español será un anexo más confundido con el paisaje.

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