A estas horas no hay ningún acuerdo entre club y la Grada Canito. El punto de la discordia entre ambas partes sigue siendo el mismo que ya dejó fuera a más de la mitad de los miembros del sector el último partido del Espanyol como local, frente al Alavés.

Los jóvenes pericos ya han anunciado por activa y por pasiva que en ningún caso iban a firmar un documento en el que estuviera incluido el polémico punto de cesión de datos personales a un fichero policial. Y hasta hoy no hay acuerdo alguno. El club sigue practicando el inmovilismo.

Como ustedes saben el pasado viernes se reunieron los representantes de la grada con Arnau Baqué a la cabeza, la entidad blanquiazul por mediación del nuevo director corporativo Roger Guasch explicó a los jóvenes que entendían que todo lo que solicitaban los Mossos d’Esquadra entraba dentro de la legalidad. Baqué contestó todo lo contrario mediante una carta de ocho folios con argumentos jurídicos que se antojaban irrevocables.

Pese a ello, todas las señales indican que el despacho de abogados de Adolf Rousaud, proveedor jurídico del club en estos temas, sigue poniéndose de parte de los Mossos d’Esquadra que además cuentan con la necesaria connivencia del responsable de seguridad del club Álvaro Mallafré.

Así las cosas, si nadie lo remedia esta tarde en el partido contra el Eibar se podría consumar uno de los fracasos sociales más estrepitosos en la historia reciente del RCD Espanyol. Por primera vez en muchos años los jugadores blanquiazules podrían encontrarse el campo sin un numeroso fondo de animación. Y ojo, porque las redes sociales van llenas de soflamas de todo tipo de socios y aficionados que anuncian su solidaridad esta noche con los jóvenes de la Grada Canito y tampoco piensan acudir al RCDE Stadium si el asunto no se soluciona.

De esta forma, de no producirse un giro inesperado que todos esperamos por el bien del Espanyol, se podría decir que el primer tema candente que ha tenido oportunidad de solucionar El Soprano, (que es como llaman los empleados del club a Roger Guasch) podría acabar en un horripilante cante. Si bien, tampoco sería justo echarle a él toda la culpa del problema que se viene gestando de mucho tiempo atrás. Como le gusta decir al nuevo mandatario «él no mató a Manolete». Aunque está por ver que no anduviera cerca de Linares esa tarde…

Una verdadera lastima todo, la solución sería muy sencilla si el Espanyol tuviera un mínimo de empatía y respeto por sus jóvenes socios y retirara el polémico punto de la cesión de datos, que por otro lado no ha firmado ninguna grada de animación, en ningún sitio de España.


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