El peligro de llegar en una situación delicada es el exceso de tiempo hasta que se vuelve a competir. Pensar demasiado en la urgencia de sumar los tres puntos puede provocar ansiedad a los pupilos de Machín y al propio cuerpo técnico. Los espanyolistas luchan, más que contra la clasificación, contra la ansiedad mental que supone verse contra las cuerdas. El no haber podido ganar en casa en los seis partidos y tener que jugar los dos próximos como local (Getafe y Osasuna) presiona todavía más a los futbolistas blanquiazules.

La última derrota contra el Atlético de Madrid dejó al Espanyol en una situación muy comprometida en la clasificación de LaLiga. Pese a la mejoría con el cambio de técnico, los resultados siguen sin llegar en la competición doméstica y las jornadas pasan sin que el equipo consiga escalar posiciones.

El conjunto blanquiazul es penúltimo con 8 puntos. En el parón internacional de noviembre estará a 5 puntos de la salvación: el Betis con 13 puntos marca la zona de la permanencia.

Los dos compromisos contra Getafe y Osasuna marcarán el destino del equipo en una temporada complicada de inicio a fin.


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