Una nueva temporada de fútbol se avecina, sin duda la más atípica de todos los tiempos. Faltará lo principal en los estadios, es decir el público, también llamado hinchada o afición.

Me llamó poderosamente la atención a quien según la historia se considera el primer fervoroso aficionado o hincha en los estadios de fútbol. Un tal Prudencio Reyes Viola, nacido en Montevideo el 28 de abril de 1882 de quien dicen era hijo de emigrantes gallegos.

A principios del siglo XX, el fútbol era muy distinto al de hoy en día. Tanto en el reglamento, como en la vestimenta, los esquemas utilizados para jugar y por supuesto el ambiente en los campos de juego era muy diferente a como lo conocemos hoy en día. Durante años, el fútbol fue un deporte de ingleses, por lo que se practicaba con el clásico estilo anglosajón, es decir muy formal, que era el que se utilizaba en los demás deportes importados de Inglaterra, como el rugby, el cricket, el hockey, el golf, el tenis o el polo. El público que asistía a los encuentros mantenía cierta seriedad con una postura en general recatada y tranquila a excepción del momento de la anotación de los goles, que se festejaban con tímidos aplausos o alguna exclamación.

Se dice que fue en el Club Nacional de Fútbol de Montevideo, equipo fundado en el año 1899 y que tiene unos orígenes muy similares a los del RCD Espanyol, puesto que fue creado por universitarios uruguayos con la finalidad de poder practicar el fútbol de manera federada ya que hasta ese entonces solo lo hacían equipos formados por ingleses de las diversas comunidades establecidas en las poblaciones del Río de la Plata.

Fue entonces en 1900 que apareció la figura de Prudencio Reyes Viola, de profesión talabartero quien explotaba un comercio denominado Talabartería La Española, en la ciudad de Montevideo. Este personaje legendario resulta era el encargado de inflar y reparar los balones para jugar en los partidos del Nacional uruguayo por su notable manualidad para trabajar y tratar el cuero.

Orgulloso de su función y de su activa participación en la causa tricolor, llegaba al Gran Parque Central ( estadio del Nacional donde se disputó el primer partido de un mundial de fútbol) inflaba ostensiblemente las pelotas confiadas a su custodia. Desde el pitido inicial y a lo largo del partido se dedicaba a alentar constantemente a su cuadro.

Sus gritos “¡¡Nacional, Nacional!! ¡¡Arriba Nacional!! Venga Nacional!!» eran una nota constante en el devenir del encuentro, paseándose al costado del campo e incluso detrás de las porterías.

En aquel entonces, no existían infladores como en la actualidad y los balones eran hinchados a fuerza de pulmón, por lo que resulta fácil imaginar cómo resonarían los gritos de aquel talabartero en los campos de fútbol en la época.

Al estupefacto público que asistía a los partidos en el 1900 le resultaba extraño que Prudencio se paseara de punta a punta, al borde del campo de juego alentando a los jugadores, lanzando gritos con su vozarrón y generando un clima que, hasta entonces, no se había visto.

Tan insistentes eran las ruidosas demostraciones de Reyes, que allegados y visitantes se preguntaban: “¿Quién es ese que grita?” La respuesta era unánime…“Ese es el hincha”… “El hincha pelotas de Nacional”. El “hinchador” de Nacional ya formaba parte del espectáculo…

Don Prudencio fue justamente quién rompió con la seriedad reinante y animaba con su imponente vozarrón. Eso sí, con mucho respeto hacia jugadores y espectadores.

Era tal su pasión por el fútbol y por Nacional, que vivía los partidos con una afición desmesurada, gritando cada pase y arengando al resto de los espectadores para que animasen al equipo de sus amores, armando un clima mucho más festivo que enseguida prendió en los asistentes y se hizo popular.

Poco tiempo hizo falta para que los gritos de ánimo de Reyes no fueran en solitario y para que a sus compañeros en la grada se les conociera como hinchada. La palabra hincha se fue aplicando a los partidarios de Nacional que más gritaban en los partidos; más tarde se extendió a los demás clubes, cruzó el Río de la Plata, para luego extenderse al resto del mundo.

Ese ser, el “hincha” significa muchas cosas, pasión, partidarismo sin concesiones, algo noble, algo patético, enfermos de una causa, integrantes de una religión, de mil maneras se ha hablado, escrito, comentado, filmado, la adhesión de los individuos a una institución deportiva.

Actualmente, en cada partido y en cualquier estadio aunque dentro del campo de juego haya poca acción y se torne aburrido, en las tribunas hay fiesta asegurada, esa a la que nos tienen acostumbrado todos los equipos gracias a los hinchas. Pero sobre todo gracias al primero.

Prudencio Reyes Viola falleció el 7 de febrero de 1948.

Recientemente se le hizo un homenaje tras la brillante iniciativa de Juan Maidana, cónsul del Club Nacional de Football para la provincia de Soriano en Uruguay. El mismo se encargó de hacer construir una estatua la cual se ha colocado en las instalaciones del Gran Parque Central.

Salve Prudencio, tu recuerdo, tu ejemplo, estará siempre en el corazón de todos los hinchas del mundo.

Carlos Acosta

“Libre Directo”

Socio 9.118

Agradecimiento a las fuentes :

Juan Maidana, cónsul del Club Nacional de Football

Javier Moreira, responsable del programa Pasión Tricolor

Comisión de Historia y Estadística del Club Nacional de Football

Decano.com


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5 COMENTARIOS

  1. Sr. Germán. El Club Nacional de Football representó a Uruguay en los juegos olímpicos de Colombes y Amsterdam en 1924 y 1928 respectivamente donde obtuvo el título de campeón.
    Acogió en su campo el primer partido de la copa del mundo en 1930, en el cual Uruguay se consagró campeón con mayoría de jugadores del C.N.de F.
    Numerosos títulos internacionales le avalan tales como 3 copas Libertadores y 3 copas intercontinentales. Mientras a Uruguay se le llamó la Suiza de América fue sin duda de los mas grandes del continente puesto que generaba recursos suficientes como para ser un equipo que no solo mantenía sus figuras nacionales sino que se daba el lujo de comprar muy buenos futbolistas argentinos y brasileños.
    Aparentemente ahora solo le da para competir a nivel nacional. Su actual secretario técnico es el ex perico Iván Alonso.

  2. Excelente esta semblanza del primer hincha. Creo importante que se recuerde que quienes comenzaron a reflotar la historia de Don Prudencio fueron Rúben Fernández, hoy fallecido, y el Dr. Ricardo Forastiero, integrante de la Barra(peña) Bolsolocos de Uruguay. Pablo Bolsoloco

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