Ayer el Real Madrid se proclamó campeón de Liga, hasta ahí todo correcto, el FC Barcelona no la ha ganado y eso siempre es una alegría para los pericos de bien. Absténganse de leer este artículo los acomplejados, lo pericules y los meapilas. Váyanse ustedes si lo prefieren a otros digitales pericos si buscan lo políticamente correcto o una hoja parroquial dominical.

Sin embargo, sí que nos gustaría desde esta humilde casa que lo lean todos los hijos de vecino que celebraron con alegría y furor el descenso del Espanyol, eso sí, en sus casas, pisitos o celdas, en soledad, y sin poder enfervorecerse ante la derrota espanyolista en vivo y en directo. No dudamos, que muchas reacciones y algarabías del público del Camp Nou hubieran sido muy similares a las del populacho que asistía a los trofeos de Gladiadores en la vieja Roma -o en nuestros propios tiempos- si ustedes han disfrutado ustedes del gran placer que supone leer la novela del escritor perico Robert Hernando.

Habrían gozado la mayoría de los forofos culés, sin lugar a duda, la misma exaltación, o muy parecida, que cuando un león se comía a un gladiador desvalido y aturdido en la arena del Coliseo Romano. Pero nada, no pudo ser, el encuentro fue a puerta cerrada y reinado por un silencio sepulcral y respetuoso, cual extensión del tanatorio de Les Corts.

Un frío silencio, solamente roto por algunos petardos, los mismos, o parecidos, a los que se metieron ayer por el agujero negro del trasero, y por los bramidos de los Boixos Nois, descontrolados por los bares del Collblanc, saltándose, claro, porque para eso son unos malotes chungos, todas las medidas de seguridad contra el coronavirus.

Casualidad, o no, el barrio más castigado por los brotes del maldito COVID-19 de Barcelona son: Sants y Les Corts, y en L’Hospitalet: Collblanc. ¿Serán cosas del karma? Eso de celebrar las desgracias del vecino desde luego no parece de muy buen cristiano ¿Hemos dicho Cristiano?. Da lo mismo, con él de blanco o de blanquinegro el Barcelona se ha comido los mocos. De los creadores de ¡A segunda, a segunda! Nos llega: ¡El segundo, el segundo! Cosas de segundones, al fin y al cabo.

¿Y el Espanyol? Pues sí hijos de Dios, en Segunda chatos, pero vivos y todavía coleando. Hecho, más que suficiente para que ellos sigan teniendo siempre un enorme y molesto grano en el culo. Porque nuestro éxito en esta Cataluña del pensamiento único borreguil es existir, es resistir. ¡Resistimos!

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1 COMENTARIO

  1. Creativo y gracioso. Un notable.
    Los culerdos 1047 millones tirados a la basura, a comerse los mocos como refleja su historia. Presupuesto mucho mas que ninguno y títulos cero. Por no hablar de su equipo de basket con presupuesto de NBA y títulos cero sucumbiendo ante el correoso Baskonia.

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