Reconozco que el título de esta humilde columna de opinión podría llevar a confusión y algunos podrían creer que vamos a hablar de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Pero no nos ocupa hoy ese tipo de travestismo que tan bien conoce en nuestra ciudad el socio del Barcelona por haberlo sufrido o disfrutado, eso cada cual sabrá, merodeando durante muchos años por los aledaños del Camp Nou, a veces incluso colgajo al aire.

Nos referiremos hoy al travestismo futbolístico, ese que tiene su máximo exponente actual en  el político Gabriel Rufián, ese hombre que es capaz de ser culé los miércoles y perico los viernes noche, en una muestra de esquizofrenia paranoide digna de pasarse unas cuantas horitas tumbadito en un diván.

Rufián publicaba en Twitter tras la remontada de Aytekin al PSG una piulada escueta: Oda al fútbol. Un servidor puede entender que un culé crea que clasificarse para cuartos de final de la Champions contra un equipo de medio pelo en el último minuto después de haber robado mínimo tres penaltis, dos a favor y uno en contra, sea una gesta futbolística e incluso proponga declarar el partido como Patrimonio de la Humanidad, hasta que piense que los Reyes no son ya los padres. ¿Pero un tipo que se hace llamar perico?


¿De verdad alguien que sienta o haya sentido los colores blanquiazules de corazón puede creer que lo que hizo el Barcelona el otro día es una hazaña futbolística? Es más, ¿Y aunque lo hubiese sido? ¿Somos menos o malos catalanes por no celebrarlo e irnos a la cama ese día con un cabreo de escándalo?

Una teoría más verosímil que ninguna explica que Rufián es un torpedo de la “Penya La Desconnexió”  para convertir en natural y cotidiano ser perico e independentista a la misma vez. Mezclando como siempre churras con merinas. Y con esto no quiero decir que no haya pericos secesionistas, me consta que algunos hay, como me consta que ex directivos del Barcelona fueron Jefes del Movimiento Nacional en Igualada durante el Franquismo.

Pero ves per on que Rufián es a veces un poco inconsciente y sobre todo adicto a Twitter, lo que le lleva a no poder controlar sus impulsos cuando su equipo de verdad, el Barcelona, consigue una clasificación como la del miércoles aunque sea a mano armada.

Así pues, intentó Rufián enmendar el error yéndose con el jefe el viernes por la noche al palco de Cornellà a buscar como un loco al pobre Raúl Tamudo por la sala noble para poder poner una foto suya con el ídolo de ídolos perico en Twitter (No sin antes comerse algún canapé, basta con mirar el botón de su americana en la foto, los botones de Zara aguantan de lo lindo). Pero Rufián no sabe que el socio del Espanyol no es tonto, ni imbécil, y no se le puede engañar tan burdamente, aunque algunos los hay como en todas partes, no seamos tampoco tan presuntuosos.

El número de carnet de socio de Rufián, las acciones que ha comprado en algunas de las tantas ampliaciones de capital, alguna foto en Sarrià, o en alguna de las tres finales de los últimos años. No hemos visto nada más, ni nada menos, que a un impostor que nos la ha querido meter doblada. Cosas del travestismo.

Robert Hernando

Director de LCD, perico subversivo

Comentarios

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8 COMENTARIOS

  1. Bravo por este artículo que destapa la trama separatista que quiere mancillar a nuestro club con su casposa ideología de odio Por desgracia estos aprendices de Cháves cuentan con el apoyo de los 4 pobrecillos fanáticos frikis que enmierdan nuestro estadio con su trapo cubano… Los pericos estamos hartos de esos 4 gatos de la familia monster esa.

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