Pili estuvo sensacional. Saltó al terreno de juego dispuesta a comerse el césped, sin aliñar siquiera, a pelo. Y el pelo, su preciosa mata de pelo, esa larga melena dorada como la mies, la ondeó con estilo y cautivó al público describiendo elipses y circunferencias colosales, perfectas, como trazadas a compás. El compás pegadizo de I Gotta Feeling, el gran éxito musical de los Black Eyed Peas que tantas veces ha amenizado los minutos del descanso en el estadio de Cornellá.

Las chicas de la escuela de baile Utmar se enseñorearon del círculo central: salieron del túnel de vestuario radiantes, divertidas, quizá sin el paso solemne de las gimnastas que pisan la pista o de las ninfas de la natación sincronizada antes de sumergirse en la piscina, hieráticas siempre como esbeltas diosas del antiguo Egipto, nilótico… pero saludando alegremente al respetable, joviales, desenfadadas… las caras pintadas con los colores ceremoniales de la indómita nación perica… y locas por ejecutar su coreografía al copo de giros audaces y de elásticos batimanes.

Y vaya si la ejecutaron… aquí a un lado, ahora al otro, un volatín por allá, tomamos impulso, y cuando no, caderazo que tumba, y anda que te ondulen como las dunas serenas, elegantes, moduladas y suavecísimas del desierto, allá en el horizonte.


Medias blanquiazules estilizan las piernas quilométricas de nuestras chicas de agilidad no tanto frenética como felina, tan largas como las de una vicetiple… pero de una vicetiple casta, que son nuestras chicas, no te confundas amigo… piernas de consistencia juncácea, arundínea, como las espadañas batidas por el viento en el ribazo lacustre, tallos que se doblan y doblan, pero jamás se parten. ¿No lo sabías?… Las contorsionistas y las bailarinas están dotadas de un endoesqueleto de estructura granular gelificada e infrangible, pues ensamblan sus piezas en una factoría distinta a la de las gentes del común: su osamenta, quién lo diría, es, pero no lo parece, de este mundo. Y si no lo crees mira cómo se menea, por contraste, aquel zampabollos del vomitorio 240-241, segunda gradería, sí, ese tiparraco feo, calvo, gafotas, bigotudo y patético que ya tiene una edad para hacer el ganso de esa manera… quiere seguir el ritmo de las chicas y se hace un lío, se trastabilla y casi se parte la crisma.

Las mascotas se incrustan en el grupo de baile. La linda perica sigue el ritmo de las chicas, grácil y aleve, como una pluma… el perico, me temo, no fue llamado por el Señor por los caminos de la danza y tendrá que espabilar si queremos que la parejita nidifique y nos dé una buena camada de polluelos, de piantes periquitos… que sepamos Perico y Perica aún no se han dado el piquito. Nene: a qué esperas para piarle una bonita y romántica serenata a la perica coquetuela. Has de saber que el aguilón real del Benfica, cansado de su soltería, ha abandonado el estadio Da Luz y dicen ha sido visto volando a toda mecha rumbo a Barcelona… dispuesto a todo. Así que despierta, monín.

Me dicen mis amigos Jesús Manuel Martín, Juan De Dios Asensio, Antonio Cases y Carmen Cantón, que antes y después de la actuación del grupo de baile Utmar se disputó un partido del campeonato nacional de liga, acaso entre el RCD Español y el CD Alavés, y que acabó con empate a cero… pero sostengo, y sostendré en duelo a primera sangre, que yo no lo recuerdo, que no vi el domingo día primero de abril nada parecido, ni remotamente, a un partido de fútbol en el estadio de Cornellá.

Javier Toledano Ventosa

Perico de Los Palotes

Peñista en Doctor Gert

2 COMENTARIOS

  1. Concretamente dos jugadores nuestros a los 20 minutos del primer tiempo miraban insistentemente el marcador con cara de “cuantos minutos van y a ver cuando termina esto de una vez”. Lo mismo para dos o tres del Alavés con idénticos gestos. Quizás casualmente todos ellos tuvieron pesadillas la noche anterior y no estaban en condiciones idóneas para jugar a las 12 hrs.
    En mis alrededores en la tribuna al acabar el partido muchos expresaron que lo único verdaderamente entretenido había sido el espectáculo del entre tiempos.

  2. apreciado carlos, por lo que dices veo que este palote recoge de algún modo el sentir de los presentes… te agradezco el comentario infinitamente…

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