Sin todavía conocer a todos los equipos de la categoría el Espanyol-Mallorca se presuponía como uno de los platos fuertes de la temporada. Los baleares llegaron diezmados en ataque sin su referencia, el croata Ante Budimir. Los blanquiazules se adueñaron del partido con relativa facilidad durante los primeros compases. La dinámica no duro mucho y los bermellones contestaron con buen juego asociativo. Fueron minuto de dominio visitante ante un Espanyol perdido sobre el verde.

Raúl de Tomás, desaparecido en combate, pagaba su frustración con la defensa mallorquinista. El delantero madrileño intervino en contadas ocasiones y en todas alejado de la portería rival. Luis García Plaza estudió bien el planteamiento de Vicente Moreno y puso especial énfasis en el marcaje de Fran Mérida. El centrocampista espanyolista apenas pudo filtrar balones para Melendo. Un hecho que complicó en exceso la circulación de balón.

Embarba volvió a ser de los mas destacados de la primera mitad. El ex del Rayo tuvo en sus botas varias de las internadas más destacadas, pero su falta de precisión lastró los ataques. Al descanso, con tablas, resultado justo después de lo ofrecido por ambos conjuntos.

Como si no hubieran pasado los minutos de descanso. Así se presentó todo el segundo acto. Soporífero. Es el resumen. En cuanto a ocasiones no hay nada que destacar. La mayor anécdota la dejó la expulsión de Marc Roca a escasos diez minutos del final.

La Segunda no será un camino de rosas. Queda demostrado con el empate sin goles contra el Mallorca. Un encuentro con gran incidencia de la táctica y el miedo a perder el punto cosechado. Especulación y poca claridad en ataque. Las secretarías técnicas todavía tienen tiempo para mejorar los aspectos adecuados.


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