Que la Selección Española de fútbol juegue en Barcelona, es tan normal como que la italiana lo haga en Milán o la alemana en Múnich. Lo anormal es que haya tardado tanto tiempo en hacerlo.

Pese a la normalidad me alegro y especialmente porque viene a hacerlo a nuestra casa, me alegro como perico, como catalán, como español, me alegro por todos, pero especialmente por la gente de “Barcelona con la Selección”, por esos magníficos chavales que tanto lo han peleado, por Ruth y por Rosa que fueron brutalmente agredidas por pedir algo normal, y que todavía hoy están esperando que alguna asociación de feministas, alguien del Ayuntamiento o de la Generalitat les ofrezca ayuda, para mí fue un honor ser su abogado y si el Tribunal Supremo confirma la sentencia se haga justicia y cada cual asuma las consecuencias.

A colación de este episodio un consejo a quienes considero mis rivales, de la palabra enemigo me vacunó la lucha antiterrorista, rivales que en algunos casos están ya mostrando su enfado y proponiendo caminos equivocados.

Servidor cuando algo no le gusta se limita a no mirarlo, no veo partidos de golf porque me aburren soberanamente, ni carreras de Fórmula 1 desde que las ganan los que cambian más rápido los neumáticos en lugar de los pilotos y no por eso se me ocurre ir con malas intenciones a boicotear lo que no me gusta. Por el contrario me permito aconsejarles un acto lúdico y festivo, según he visto en internet hay una federación catalana reconocida como independiente y es la de Raquetbol, que debe ser un deporte apasionante, así que como desagravio podrían organizar un partido para en el minuto 17.14, gritar todos a la vez ¡in, inde, independencia!, podría cerrar el acto ese señor tan divertido que dice que el Quijote se escribió en catalán y que los romanos no eran nadie hasta que llegaron aquí y después si les apetece podrían disfrazarse de soldados rusos y ponerse a desfilar. Seguro que se lo pasarían la mar de bien y tengan por seguro que nadie irá a molestarles.

Nosotros por nuestra parte, todo normal, Banderas al viento y ánimos a nuestros jugadores. ¡España, España, España!

José María Fuster-Fabra

Abogado – Doctor en Derecho


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