Se antojaba la jornada de ayer como complicada, cuando menos meteorológicamente hablando. La DGT había pedido hacer los menos desplazamientos posibles por carretera y ponía especialmente el énfasis en la zona del Levante. La borrasca Gloria acechaba las aspiraciones espanyolistas de vivir una jornada histórica. Pero como aquella legendaria pancarta de Sarrà: “Contra viento y marea, el Español es de Primera” y vaya si lo es, sobre todo y por encima de todo su afición, nuestra afición.

El viaje matinal estuvo pasado por agua en todo su recorrido, haciéndose las lluvias más insistentes de l’Hospitalet de l’Infant hacia abajo. Y así, con los limpiaparabrisas a todo trapo y sorteando las ráfagas de viento, las Áreas de Servicio de la Autopista -ya gratuita- se iban inundado de almas blanquiazules cargadas de adrenalina y con la ilusión de volver a casa con el zurrón lleno.

La previa en Villarreal fue más deslucida de lo esperado, la fuerte lluvia provocó que el grueso de la afición se pusiera pronto a buen recaudo, aunque no faltaron los cánticos de rigor en el Bar Milagros de siempre, ahora bautizado como: Taberna Milagros. Otra denominación más cool, pero el mismo decorado, y el mismo servicio. La señora Milagros se empeñaba en hacer fotos a los pericos presentes y en regalar piruletas a los más pequeños de la casa blanquiazul, que se habían desplazado también estoicamente arrastrados por el fanatismo perico de sus padres. ¡Porque sí los niños son de los padres! Si fuesen de las instituciones publicas todos serían culés por decreto, y por ahí, por ese tubo no pasamos.


Dentro del estadio de La Cerámica la afición del Espanyol como siempre estuvo de diez. Por cierto, al estadio igual le hace falta más silicona y menos cerámica. Señores del Villarreal: no he visto un estadio con tantas goteras como ese. Y, claro, en un estadio que presume del bello y elegante producto de la cerámica, no sé yo, si resulta muy aconsejable como imagen que los baños y los pasillos estén inundados de agua por las múltiples y molestas filtraciones…

Había pericos por todas las zonas del estadio, algunos ilustres como: Fuster Fabra, David Gallego -que grande Gallego-, Alfredo Argensó, o el mito entre los mitos Rafa Marañón. A pesar del frío, el viento y la lluvia, el huracán blanquiazul rugió mucho más que la borrasca Gloria, se la tragó de un suspiro. Ese suspiro de esperanza alimentado con los goles de David López y RDT, al que la afición ya le ha buscado un sonoro cántico prometiéndole ya en la primera cita amor eterno. Porque el Espanyol, como la española cuando besa, besa de verdad. Porque esta afición, esta bandera y esta zamarra no merecen descender a los infiernos. Porque nosotros, vosotros, ustedes y yo, hemos nacido para la gloria. Que la borrasca escape pronto y que salga el sol por la mañana, que por la noche ya salgo yo.

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