Un Espanyol plagado de suplentes salió a por todas ante el Ludogorets. Los de Pablo Machín querían dejar cerrada la clasificación para ahorrarse esfuerzos en un tramo de Liga exigente. El plan de partido se trasladó a la perfección. En el minuto 4 una jugada elaborada del Espanyol cayó a los pies de Óscar Melendo, quien definió a la perfección.

El 1-0 hizo crecer a los blanquiazules y en especial a Víctor Camuzano. El canterano le birló un balón en carrera a Rafael Forster, encaró portería y antes de entrar en el área el central brasileño del Ludogorets lo derribó. Falta y explulsión.

Los búlgaros bajaron mucho las prestaciones con uno menos y con el marcador en contra. Como era de esperar el segundo no tardó en llegar. De la mano de la estrategia, como es costumbre con el entrenador soriano. Un gran centro desde la esquina de Esteban Granero fue rematado, con error en la salida del meta, por Lluis López.


El segundo fue un varapalo demasiado grande para los visitantes, que por si fuera poco se quedaron con nueve tras la doble amarilla de Goralski. El internacional polaco tocó el balón con la mano en el interior del área. El monito no perdonó y en el minuto 35 dejó totalmente sentenciado el partido.

En un partido sin mucha historia, la segunda parte sirvió para dar minutos a jugadores necesitados de confianza. A los tres tantos del primer tiempo se le sumaron otros tres. Campuzano, Pedrosa y Ferreyra dejaron el marcador en el definitivo 6-0.

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