Piqué es un perro… un perro pastor de Fogars de La Selva, cerca de Hostalrich. Piqué es un precioso border collie de pelaje color calabaza con una franja de pelo blanco que va de la cabeza a la panza y a las patas delanteras. Es el Piqué bueno. Fue sorprendido, leemos en un diario digital, por agentes de la Policía Local de ese municipio corriendo como un loco por la AP-7 detrás del camión que llevaba a sus ovejitas al matadero y eso Piqué no lo podía sufrir: eran sus niñas.

Algunos días nos desayunamos con terribles noticias de razas agresivas de perros que despedazan a sus dueños, incluso a niños, a quien se les pone por delante en el peor momento. A menudo, cave canem, ése es el trágico resultado de perniciosos hábitos de adiestramiento y en no pocas ocasiones el bozal conviene tanto al perro como al amo. Pero otras tantas nos desarman y encandilan, cachorritos o adultos, sus atenciones, su lealtad, sus lametones y cucamonas. Hay, también lo digo, gente insulsa, con menos gracia que un manojo de acelgas y, sin embargo, para sus perros, esas personas son de lo bueno, lo mejor.

Piqué ya es uno de mis perros favoritos, ficticios o reales, e ingresa por derecho propio en el Olimpo canino. Preside la regia jauría, canis inter pares, Ajax, el finado pastor alemán condecorado (ración extra de Friskies) por rendir grandes servicios a la nación detectando narcóticos y explosivos gracias a su fino olfato. Y le secundan, guau, Milú, el entrometido perrito del reportero Tintín. Hong-Kong-Fui, disparatado karateka contra el imperio del mal. Scooby-Doo, simpatiquísimo sabueso, tirando a cobardícola, que desafía a regañadientes toda suerte de peligros. Y Laika, la malograda cosmonauta, de la que leemos en la prensa, no sin pesar, que la pobre murió abrasada a poco de lanzarse el Sputnik II, a mayor gloria del régimen soviético en su disputada carrera espacial con los EE.UU. Pero sin olvidar, luces y sombras caninas, al temible perro de los Baskerville, protagonista de uno de los casos más misteriosos de Sherlock Holmes. La lista es más extensa, pero valga esta muestra para cubrir expediente.


Un buen chucho nunca muerde la mano que le da de comer. Eso no sucede con Piqué, el malo, que sí lo hace. Piqué, prueba viviente de que en esta Cataluña nuestra no hay cosa más apegada a la política que el deporte, aunque digan lo contrario, vistió durante muchos años la camiseta de la selección nacional. Se decía entonces muy comprometido con la misma, pero nunca le faltaron provocaciones y desplantes, y ahora excreta declaraciones a porrillo para postularse como futuro presidente del así llamado “club de los valores”. Piqué, el mismo que campeonó en el Mundial 2010 cobrando una buena prima (donde conoció, gracias a ir seleccionado, a su futura esposa y madre de sus hijos), aborrece ya sin tapujos a España y ha mutado en ditirámbico trovador de los artífices del latoso “procés”, hoy “procesados” en los tribunales. Por cierto, esposa, la suya, que no ha tardado en adoptar algunas costumbres lugareñas, por aquello del intercambio cultural, y ahí la tenemos, como si fuera una integrante más del clan Pujol, enredada a citaciones con Hacienda.

Y decimos presidente del Barça, porque Piqué, el mismo que echa sus partiditas de naipes en el casino, le vacila en plan matasiete a los agentes de la Guardia Urbana (“¿Sabes quién soy, piltrafilla?”), o presume de su colosal fortuna (“Mi patrimonio es superior al presupuesto del Español”), tiene, si me apuran, demasiado nivel (vista la esperpéntica ejecutoria de ADN-Torra) para promocionar a Presidente de la Generalidad,
que, en definitiva, le queda pequeña. Pues, a fin de cuentas, no es que el Barça sea el equipo del régimen, sino que éste, el actual, es el régimen del Barça. Sí, la calamitosa Generalidad a día de hoy, ésa es mi hipótesis, no es más que otra sección del Barça, como la de hockey sobre patines o la de petanca.

Ahora bien, larga cambiada, la noble villa ilerdense de Sant Guim de Freixenet, cuna familiar de Gerard Piqué, alumbra a otras personas de muy distinta calidad. Es el caso del perico casi nonagenario que conocí en los Ferrocarriles Catalanes rumbo a Cornellá para presenciar el RCDE-Sevilla CF. Digo casi nonagenario, pero para mí que, por coquetería, se quitó algunos años, o décadas quizá, pues me barrunto que vivió las Guerras Carlistas, cuando menos la última. Acudía sólo al estadio, sin acompañante, sin lentes, ni audífono, ni bastón. Salió de su pueblo a las 10 de la mañana para agarrar un tren en Lérida, una línea férrea espantosa, enlazar con los FFCC y apearse en Cornellá-Riera. Todo el día dando tumbos. Y luego queda el regreso, y tantas veces, como el día de autos, con una amarga derrota a cuestas…

Para lealtad, la de Piqué, el bueno, a sus ovejas. O la del perico antediluviano, a sus colores. Cualquier día éste último se nos queda por el camino. Me pregunto… ¿Tantos pericos militantes hay en Sant Guim de Freixenet que la actual directiva no podría tener el detalle, a guisa de homenaje por toda una vida españolista, de mandar un día a su casa un coche alquilado por el club y llevarlo al palco, no al del Liceo, que no se confundan Filomeno & Guasch, para que nuestro gerontoperico conserve un bonito recuerdo de tan longeva fidelidad a un escudo?… Que un día se nos duerme en el tren y acaba en La Junquera… y que no es lo mismo ser perico en Barcelona que en Sant Guim de Freixenet, cuna de Piqué, el malo.

Despacho de última hora: Octavi, nuestro mosso favorito, sancionado por decir la verdad. No por menos esperado, incomprensible.

Javier Toledano Ventosa

Perico de Los Palotes

Peñista en Doctor Gert

 

Comentarios

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4 COMENTARIOS

  1. Muy acertada su idea, sería un pequeño gran homenaje a ese perico de Sant Guim de Freixenet.
    En cuanto a los perros hay muchos que dejó obviamente en el tintero para no engrosar la lista, tal como Lassie (no se si era hembra o macho). Pero hay otro, un ex-jugador del Valencia, quien ahora y desde hace tiempo viste la misma camiseta que Piqué. Le llamaban en el vestuario de la capital del Turia “perro de peluche” ya que según decían sus ex-compañeros de equipo “no ataca ni defiende”

  2. Le agradezco el comentario favorable, pero que, entre nosotros quede, me temo que no habrá tal homenaje, viendo la ejecutoria de los mandamases del club. Con el tiempo uno le tiene más apego a los animales, a las mascotas, que a los congéneres, no es bonito admitirlo, pero es así. Si me apura, incluso más apego que a uno mismo.
    Le estoy dando a la cocorota, pero no doy con el compañero de vestuario de Piqué, el malo. Me tiene intrigado.

  3. Piense Don Javier. Es jugador en activo y algunos comentan que el susodicho no guarda buen feeling con al actual seleccionador nacional Luis Enrique Martínez.

  4. ¡Lo tengo!… La pista que me ha dado es definitiva. Anduve torpón y es que al “perrito de peluche” lo creía procedente del Sevilla, como Rakitic… en fin… gracias mil por sacarme de mi error. Saludos cordiales y a disfrutar del finde con ¡¡¡3 puntitos!!! más en la saca.

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