Este es el resultado del cursillo acelerado de lengua alemana que me ha impartido mi abogado, y sin embargo amigo, Antonio Ramos, vía online, parafraseando al malogrado JFK en su famosa visita a Berlín. Confío en haber reproducido la frase fielmente y que no me quede la asignatura para septiembre.

Mal de muchos, consuelo de tontos, dicen. Sea. Pero, para qué negarlo, el mal de algunos, de la “culerada” en particular, atinadísimo término acuñado en su día por el finado Gil y Gil, consuela y mucho, cuando, a mayor abundamiento, los pericos no tenemos grandes cosas a celebrar… ya no te digo esta temporada desastrosa, delirante y pandémica. Con todo, y no es excusa de mal pagador, las aficiones, si están sujetas a rivalidades históricas, también viven de los tropiezos de sus adversarios. Es así la condición humana. No somos angelitos.

Hay quienes sólo se fijan, eso proclaman, en las cosas y quisicosas de su equipo, en nuestro caso, del RCD Español, y para mí tengo, que ellos son, sin duda, los mejores pericos de entre los pericos, y habrían de ser condecorados en una gran ceremonia. Debo admitir que no soy yo uno de ellos, pues no me son indiferentes las desgracias de nuestros malvados y prepotentes vecinos. Me chifló que el otro día lo eliminara el Bayern, y aún más que le endosara una derrota humillante, apabullante, mastodóntica, convirtiéndolo en un juguete roto, en un equipo harapiento, hecho migas… y me alegra un montón que el escandaloso resultado sea la comidilla de todo el continente. Ocho chicharros, ocho. “Vamos a cantar la canción del ocho… ¿Cuántos son ocho?… ¡Ocho elefantes de color v.e.r.d.e.!… ¡Ocho chicharros… uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho… ochoooooooo!”. El Bayern le ha dejado el culo al Barça como “un bebedero patos”, digámoslo así, a la pata la llana. Ese destrozo no se arregla con pomada: hay que suturar la zona dañada, pero a dos manos.

Mi buen amigo, Federico Trias, emérito perico, me manda por correo electrónico una foto histórica que también ha reproducido LCD. Se aprecia en el marcador de Sarriá un rotundo 6-0 que el Español con “eñe” le infligió al Barça. Me comenta Federico que aquel día él y sus amigotes lo pasaron pipa. A lo que se ve Daucick, entonces entrenador del rival, dio instrucción a sus pupilos de ensayar la novedosa táctica “del fuera de juego”. No parece que la ejecutaran con demasiado acierto y fueron ellos quienes quedaron “out”, colgados de la brocha y a merced de nuestros letales arietes Arcas y Grau. Dicen, acaso sea una leyenda urbana, que ese día Ramallets sufrió de lumbago de tanto agacharse a recoger balones de la red.

Como sucede con las desgracias, a veces las alegrías no llegan solas, sino a pares, y también ha sido eliminado de la competición el odioso Manchester City de Pep Guardiola, miel sobre hojuelas, otrora capitán de la selección española de fútbol (se supone que forzado a punta de pistola, como más tarde Xavi Hernández) y en la hora presente, con el aderezo de un lacito amarillo en la solapa, almibarado cantor de las excelencias de las satrapías del Golfo Pérsico (decapitaciones a cimitarra tras juicios sumarísimos con menos garantías legales que unas elecciones en Venezuela o Bielorrusia).

¿Dije a pares?… no, de a tres… pues estos días pasados nos sobresaltó la posibilidad, por remota que fuera, de que Pochetino firmara como entrenador del Barça, una vez que el Bayern finiquitó abruptamente la era “Setién”. Si nuestro ídolo incurrió siquiera en la tentación de postularse para el cargo, creo que la carta abierta de Ernesto Martí, publicada en LCD, le disuadió de hacerlo. Respiramos aliviados. Ídolo hasta el punto de que un buen amigo llamara así, “Pochetino”, a su gato, y otro, como dicta el sentido común, a su periquito… ¿A qué mascota si no?

Hablando de eras futbolísticas, que no geológicas, hemos pasado esta temporada por cuatro, ni dos, ni tres: cuatro. Vale que fugaces. La era “Gallego”. La era “Machín”. La era “Abelardo”. Y la era “Rufete”. Y así acabamos, en la era… como la moza caediza abandonada al abrazo de su Romeo del arado. Ahora se abre la era “Moreno”… y ya se verá. A mí me habría gustado mucho más abrir la era “Pacheta… selección”, pero no ha podido ser.

Y así, entre penas y alegrías, pandemias rebrotadas, “procesos interminables”, paro desbocado y estupideces esquivas al cálculo como la arena de la playa, vamos pasando la vida. Y aprendiendo un poco de alemán… ich bin ein Bayern fan… aunque de poco ha de servir este veraneo, pues no asomarán por nuestras costas, ni por Sant Feliu de Guíxols, Pollensa o Torremolinos, esas tudescas bañistas, rubilargas y colosales valquirias de arenales y chiringuitos, que le ponían los ojos bizcos a José Luis López Vázquez y a Alfredo Landa… qué par de “actorazos”, ellos y el irrepetible “Saza”.

Javier Toledano Ventosa

Perico de Los Palotes

Peñista en Doctor Gert


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