Derrotados, sin alma, haciendo parecer que no había nada en juego y que daba igual perder, empatar o ganar. La imagen que mostró el Espanyol en Ipurua será complicada de olvidar en el sentido más negativo. Aquel equipo que competía en cualquier partido y ante cualquier rival la temporada pasada está completamente perdido. Contra un Eibar que sí quiso sumar los 3 puntos, los blanquiazules carecieron de ambición, decepcionaron cayendo por 3-1 y siguen sin ganar a domicilio.


Once titular del Espanyol: Pau; Víctor Sánchez, David López, Mario Hermoso, Aarón; Javi Fuego, Sergi Darder, Jurado, Piatti; Sergio García y Gerard Moreno.

Once titular del Eibar: Dmitrovic; Capa, Paulo Oliveira, Arbilla, Juncà; Dani García, Joan Jordán, Iván Alejo, Inui; Kike García y Sergi Enrich.


El comienzo del partido difícilmente pudo ser peor por parte perica. En el 5′ Sergio García se retiraba lesionado y entraba en su lugar un Leo Baptistao que volvía precisamente tras lesionarse contra el Valencia. Tres minutos después, Kike García aprovechaba el rechace de una falta lanzada magistralmente por Arbilla y que salvaba Pau y el travesaño en primera instancia, pero que caía en las botas del delantero armero para meter a placer el primer gol del encuentro (1-0, 8′).

Sergio García se retiró lesionado tras disputarse los primeros 5 minutos del partido. Foto: LaLiga

A pesar de las circunstancias y del mal inicio de partido, el Espanyol sí mostró hasta el 2-0 cierto empeño en empatar. Un par de desmarques de Gerard Moreno a la espalda de la defensa del Eibar ocasionó un fuera de juego inexistente que pitó Undiano Mallenco y un mano a mano con Dmitrovic que salvó el portero local.

Y es que Gerard Moreno fue de los pocos futbolistas blanquiazules con intenciones de luchar por el partido e intentar mejorar el resultado. La falta de concentración, de actitud y de intensidad en el equipo fueron realmente alarmantes. A la pobre creación de juego se le unió una debilidad defensiva impropia del Espanyol de Quique Sánchez Flores. Sin presionar como antaño al rival en la salida de balón y sin replegarse con el rigor táctico que le caracterizaba la temporada pasada.

El 2-0, señal de preocupación 

El equipo pasa de la evolución a la involución según el partido que disputa. Parece que sólo quiere ganar cuando la dinámica de resultados y las críticas negativas arrecian. En Ipurua tocó la versión más pésima. Uno de los muchos ejemplos que hubo durante el encuentro fue el 2-0 en el minuto 37: una pérdida de balón absolutamente imperdonable de Sergi Darder en el centro del campo ocasionó un rápido contraataque por parte del Eibar que finalizó con una buena definición de Iván Alejo.

¿Cuantas veces el Espanyol perdía balones en el centro del campo la pasada temporada y encajaba gol? Seguramente sucedería en alguna ocasión, pero lo de ayer fue un aviso a navegantes. Querer crecer en la creación de juego, ser más ofensivos y el tan reclamado ‘jogo bonito’ está muy bien, pero si se pierden las virtudes en defensa el Espanyol corre un serio peligro de caer en la apatía, la mediocridad, la carencia de competitividad. Quique Sánchez Flores había conseguido configurar un equipo muy difícil de vencer, un auténtico muro defensivo al que era complicado derribar. Ahora mismo el bloque se cae con demasiada facilidad ante cualquier contratiempo.

Pasó el descanso y el inicio de la segunda parte fue insulso. En ningún momento se vio a un Espanyol con la intención de ir a por todas y tratando de conseguir la machada del empate. En el 69′, Undiano Mallenco se inventó un penalti de David López sobre Sergi Enrich. El central perico no tocó al delantero armero, pero Undiano quiso señalar la pena máxima. El canterano del Espanyol Joan Jordán, traspasado el pasado verano al Eibar, lanzaba el penalti y ponía el 3-0.

El partido quedaba totalmente sentenciado. El 3-1 en el 78′ sólo maquillaba el resultado: una falta lanzada por Granero la peinaba Sergi Enrich y el balón se colaba en la portería de Dmitrovic. Quedaban 12 minutos para finalizar el encuentro, pero el Espanyol continuó con la misma dinámica y no puso en aprietos a un Eibar que volvía a vencer en Ipurua (ya goleó 5-0 en su última jornada como local al Betis).

Lo peor de la derrota no fue el continuar sin ningún triunfo a domicilio. Tampoco que no se sumara ningún punto. Lo peor fue ver a un Espanyol impasible, desconectado, sin ambición. Perdiendo todo aquello que le caracterizaba la anterior campaña. La próxima jornada el fútbol vuelve al RCDE Stadium con la visita del Girona. El equipo vuelve a verse obligado a ganar por la crispación generada tras el hundimiento en Ipurua. Tal vez necesite sentir siempre esa sensación para salir desde el inicio de cada partido a por la victoria.


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