Robert Hernando.- Algún iluminado en el Espanyol decidió que se le debía hacer el pasillo al filial azulgrana ayer en la Dani Jarque, lo dije antes de hacerlo y lo digo ahora. No lo entiendo y como yo buena parte de la afición que lo silbó y con razón. El Barcelona B no ha ganado ningún título ni siquiera ha ascendido de categoría, ha quedado primer clasificado de un grupo de la Segunda B, que tiene mérito, obvio, pero de ahí a hacerles un pasillo de campeón media un abismo. Algunos lo defienden diciendo que el Espanyol tiene que ser un club señor, cierto, pero una cosa es ser señor y otra muy distinta gilipollas. Hay un término medio. Lo de ayer fue como llegar a tu casa encontrarte a unos ladrones dentro y despedirlos haciéndoles la ola…

Máxime cuando el rival es el eterno, te estás jugando el descenso y ellos a pesar de no jugarse absolutamente nada lo van a dar todo. ¿Por qué? pues por odio. Les enseñan desde pequeños que humillarnos es dar una alegría a buena parte de su afición, ellos sí lo tienen claro. La mayoría de jugadores pericos también y por eso, no aplaudieron como es lo normal en un pasillo a un campeón y se echaron las manos a la espalda, en señal de protesta. Honor y gloria a todos ellos.


El partido, lo esperado en un derbi y poco más, la chulería y la prepotencia culé sacó de quicio a los blanquiazules, los chavalotes del filial culé saben que escudo llevan y que por tal motivo se les permite de todo en el verde y fuera de él. Ayer a su favor un penalti y dos expulsiones injustas. Que malamente lo van a pasar cuando acaben el que más suerte tenga jugando en el Numancia o en el Elche que es donde suelen acabar los que salen de ahí…

Así se pasaron el partido provocando a los jóvenes futbolistas del Espanyol tanto a base de patadas como con la lengua con burlas e insultos. ¿De verdad era necesario hacer un pasillo a estos personajes? ¿No habría sido más noble morir matando? El Barcelona celebró los goles como si hubiera ganado la Champions, algunos jugadores del banquillo culé se encararon con la grada de la Jarque haciendo el feo gesto de a tercera.

El Espanyol B se ha ido a Tercera, sin ningún peso pesado del consejo en el palco, mal detalle, si estaban en cambio Aarón y Javi López que no viajaron a La Coruña con el primer equipo, ellos sí saben lo que es defender la honra perica en el fútbol base.

Lo grave de la jornada por supuesto es el descenso, se trata sin duda primer gran borrón en el nuevo proyecto Chen y menos mal que las chicas del Femenino están logrando enderezar la situación por los pelos… También la afición debe hacer autocrítica, ayer era un día para llenar la grada a modo de olla a presión y no lo fue. Vale que era mala hora y en el día de la madre. Pero de 28.000 socios que somos, fueron prácticamente los de siempre…

Entendemos que alguien deberá dar explicaciones sobre el fatídico descenso, varios factores en contra habrán influido para que se haya consumado, pero la plantilla del Espanyol B no debería haber descendido jamás, pese a que sus mejores valores inciales han pasado al primer equipo esta temporada, quedaban mimbres suficientes para quedarse en la categoría. La Tercera no es una buena categoría para formar jugadores jóvenes y por tanto habrá que replantear el equipo, algunos deberán salir cedidos.

Del partido de ayer me quedo con el coraje y el esfuerzo puesto por los jugadores de nuestro filial. Jugadores como Andrés, Lluis, Manchón, Pipa o Antonio Cristian, entre otros, seguirán creciendo aquí o fuera pero teniendo claro que un día podrán cumplir su sueño el de formar parte de la primera plantilla de su amado RCD Espanyol. Otros lo más cerca que van a estar de la Primera habrá sido su época de recogepelotas. No se puede ser tan chulo…

 

 

 

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