Conocí la historia de José Raúl desde que el RCDE la hizo pública pero no empecé a hablar con él hasta Enero. Empecé a seguirle en instagram y al ver las historias que subía le iba mandando mensajes de apoyo. Él no tardó en contestarme dándome las gracias.
Recuerdo que desde el primer día que entablamos conversación ya no dejamos de hablarnos ni una sola vez. Viví con él cuando le hicieron el trasplante, estaba yo más nerviosa que él. Cuando le preguntaba si no tenía miedo me decía convencido que estaba seguro que iba a superar la enfermedad, que la leucemia no iba a poder con él. Siempre que habían recibimientos y él no podía ir me decía que tenia que disfrutar como si él estuviese a mi lado pero realmente pocos se perdió, siempre estaba ahí aunque tuviese que estar alejado de la gente. Cuando salió de una visita médica y le comunicaron que ya no tenía enfermedad no me lo podía creer, fue como si yo también hubiese ganado esa batalla porque me hizo participe de todo.

Al final a él le daba igual estar peor que nadie porque siempre te ayudaba, pasase lo que te pasase él siempre tenía las mejores palabras y los mejores consejos que darte. Daba igual que él estuviese ingresado o que se encontrase mal, siempre iba a tener tiempo para poder estar a tu lado. Siempre tenía su mejor sonrisa pese a estar decaído. Siempre te decía la realidad de las cosas, nunca lo que te gustaría escuchar.
Era alguien que te iba con la verdad por delante.

Estos últimos meses planificamos muchísimas cosas, tenía claro que cuando cumpliese los 18 quería venir a la grada de animación conmigo. Queríamos ir a todos los desplazamientos y ver todos los partidos juntos. Ambos seguimos muy de cerca a Javi López e incluso llegamos a decir de ir a Adelaide a verle y queríamos comprarnos la camiseta pero no nos fiabamos de la página web.
Le prometí que le compraría la segunda y tercera equipación de esta temporada y que él me compraría todo lo de entreno. Incluso teníamos una comida pendiente porque el siempre se quejaba de la comida que le ponían en el hospital.

La última vez que le vi fue en el partido contra el Villareal, no voy a poder olvidarme jamás de ese día. Yo soy una persona que no me gusta dar abrazos por varios motivos pero con él era diferente. Fue vernos y no querer ni soltarle. Creo que es el abrazo más bonito y especial de mi vida. Ese día estaba preocupado porque luego tenía que volver al hospital y no podía quedarse los 90 minutos…

Unas semanas después todo empeoró. Pude verle una noche que le dejaron salir un rato del hospital, creo que ese día fue el que más me marcó. Él estaba muy mal y lo que hizo fue consolarme a mí, animarme y cogerme fuerte de la mano. Le dejé una camiseta que me dio Javi López de uno de sus partidos de Europa y se emocionó. Yo no supe ni que decirle porque sólo quería que ese momento fuese eterno porque por mucho que pudieses imaginar el desenlace no te lo ibas a creer ni ibas a dejar de luchar con él. Tuve la suerte de poder cogerle de la mano hasta el final, cogerle bien fuerte y decirle que jamás iba a soltarle por mucho que él ahora fuese a descansar porque sé que él sigue aquí con nosotros, conmigo.

El pasado Domingo pudimos ver la pancarta que hicieron en su honor. Hablé con la Curva y fueron los primeros en decirme que no había ningún problema y que iban a hacer todo lo que ellos pudiesen. Escogí el minuto 16 porque ese número nos unía. Fue sacarla y marcar… no pudo ser casualidad. Ese día su familia pudo estar presente. Petri, José y la niña de sus ojos, su hermana Judith recibieron unos obsequios de parte del club por todo lo que él nos enseñó y nos demostró. Creo que no hay mayor ejemplo de lucha, superación y constancia en este mundo. Al menos para mí.

El brillo que el desprendía jamás podrá apagarse, era la persona más noble, bondadosa y humilde que pudieses conocer. Era especial y jamás dejará de serlo. Ahora hay una estrella que nos guía y nos ilumina. Y desde aquí quiero agradecer a todo el mundo que me ha escrito, a todo el mundo que le apoyó y que mandó todas sus fuerzas para él.
Sé de sobras que él os estaría súper agradecidos y que no tendría ni palabras para describir todo lo que le habéis ayudado.
Gracias de todo corazón por todo lo que habéis hecho.

Y a vosotros, su familia, os lo he dicho todo en estos días pero debéis estar súper orgullosos del hijo que criasteis y ahora os cuidará como vosotros cuidasteis de él. Ahora me tocará a mi comerme todos esos creps que él me decía y a vosotros comeros los macarrones que tanto quería probar.

Os quiero y nunca podré dejar de agradeceros todo lo que habéis hecho por mí.
Y a ti mi guerrero, sigo escribiéndote todos los días, te quiero con todo mi corazón y dentro de poco me tatuaré ese «no surrender» que tanto te representaba.

Comentarios

Comentarios

Artículo anteriorIván de la Peña está detrás de las polémicas llamadas a la selección
Artículo siguienteDieter Wiggert.- ¿Pero cómo puedes ser del Espanyol?

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu comentario
Nombre