Está un servidor más pendiente de las vicisitudes del RCDE que nunca. Me figuro que es por la situación que atraviesa el equipo, que a uno le exige un mayor compromiso. Es lo que tiene ser un histórico de Primera División y pasar un añito en el purgatorio de la Segunda. Ahí estamos, delante de la tele (o del ordenador, en uno de esos canales que si están de buenas te dejan ver a ratos el partido), o colgados del transistor. Por cierto, desde aquí mando un cariñoso mensaje a los cónyuges de pericos o pericas que no sean futboleros en estos aperreados tiempos de pandemias y de calvario en la división de plata, y a puerta cerrada, sin poder acudir al estadio y sin poder vibrar al lado de tu gente: un poquito más de empatía y comprensión con la sufrida “periquería”, que mucho más mérito tiene ser de un equipo modesto y que por una cosa u otra siempre las pasa canutas, que de esos equipos con viento a favor que lo ganan todo, siempre salen por la tele (hasta el aburrimiento) e incluso te cuentan los periodistas deportivos el último cambio de look de una de sus rutilantes estrellas. No es coherente criticar a los grandes, tan cansinos, y luego poner todas las pegas del mundo cuando te enfrentas al Rácing de Santander. “¿Qué interés tiene ver un partido contra esos petardos del Albacete?”. Todo el del mundo, guapa.

A lo que vamos. Atento a partidos y crónicas, veo que es un contento el desempeño de nuestro defensa Calero, pues aparece en las valoraciones como uno de los jugadores más destacados. En la infausta temporada anterior, al pobre le temblaban hasta las cejas cuando le tocaba controlar un balón en el área. Las cejas, las rodillas, que entre sí chocaban, la piñata, con un castañeteo ensordecedor, y las onduladas tripas, llegando el sonido de sus borborigmos intestinales hasta la grada. Nunca vi a un jugador tan temeroso e inseguro. Iba añadir “y fallón”… pero faltaría a la verdad porque en la zaga he visto a muchos últimamente. Sea el caso de Naldo o de Ciani (Ubi sunt Bailly, Héctor Moreno o Mario Hermoso?). Con todo, hay un tipo de error que me desespera más que ningún otro, más incluso que esos fallos garrafales que pueden costarte un gol, y en eso Baena era un especialista: en dormirse al tran-trán con el balón a los pies y que le llegara un avispado rival por la espalda y se lo birlara limpiamente, como ese carterista profesional que te sustrae la billetera sin que te des cuenta. A Verdú también le pasaba, pero Baena era el indiscutible especialista. El número 1.

Lo cierto es que llevamos una racha de aúpa: cinco partidos invictos e imbatidos, esto es, con el casillero de goles encajados a 0. Y no cabe duda de que buena parte del mérito es de toda la defensa, incluido el revalorizado Calero… pero sin olvidar al jugador más solvente de toda la plantilla que, para mí tengo, no es otro que Diego López, nuestro veterano arquero. Nadie discutirá que si sacamos los tres puntos del Tartiere, sobre todo en el tramo final del partido con el Real Oviedo achuchando de lo lindo, y de la visita a Sabadell, ha sido por obra y gracia suya. Volviendo a Calero… ¿Será que la Segunda División es su categoría natural? Me gustaría que algún perico más docto que un servidor en ciencia balompédica (o sea, cualquiera) me aclarase si existen jugadores, muy buenos profesionales y sobradamente capacitados, sin duda, que tengan la desdicha de gafarse en la máxima categoría y en cambio rindan a tope en otra inferior, como si se tratara de un complejo, de una dolencia sin tratamiento médico, o acaso de un maleficio.

Pero que nadie eche las campanas al vuelo. La fiesta acaba de empezar y queda mucho, mucho trabajo por delante. Mucho partido que se ganará (ésa es la idea) sudando la camiseta, fajándose con el adversario en dura pelea, con el once en el terreno de juego ataviado con el mono de trabajo y el casco de la obra… y sonará acaso la flauta en una jugada aislada, como la genial e inspirada maniobra, todo temple y sangre fría, de RDT en el área chica ante el Alcorcón, en un segundo de elástica incertidumbre, y con todos los pericos en casa conteniendo la respiración.

Javier Toledano Ventosa

Perico de Los Palotes

Peñista en Doctor Gert


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1 COMENTARIO

  1. Sin duda don Javier, el kaiser Calero es jugador de primera. El primer año puede que le costó adaptarse a él y su familia a la ciudad, nuevos compañeros, varios entrenadores. Ahora se le ve con confianza, físicamente a tope y como puede observar no recurre a faltas a la hora de parar a los rivales. Elegante jugando el balón pero confieso que a mi me gustaría que tuviese por ejemplo algo de Mino o De Felipe. Es decir que con solo mirar a los delanteros estos se acongojaran. Al nombrar usted a Baena y Ciani se me revolvió el estómago. Me vinieron a la memoria de golpe Pillud, Galán, Rui Fonte, Raducanu, Casartelli, Dátolo, Armando Sá, pero esto es tema de otro artículo.

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