Cuando se visita el Estádio da Luz del Benfica, donde Gorka Iraizoz hizo un paradón antológico, se ve volar al Águila Vitoria. Los futbolistas del Athletic deben su nombre al mártir religioso Mamés que fue llevado al circo para que muriese devorado por los leones. A los del Athletic B, a los canteranos, les llaman Cachorros. En México un equipo de Primera División se llama Tigres, los de Oporto son los Dragones y la Roma tiene el apodo La Loba.

En la reciente Copa de África estaba participando el siguiente elenco de animales: Leopardos (República del Congo), Zorros (Guinea Bisáu), los Zorros del Desierto (Argelia) Elefantes (Costa de Marfil), Águilas (Mali), Águilas de Cartago (Túnez) y los Super Aguilas (Uganda), los Leones Indomables (Camerún) y los Leones del Átlas (Marruecos).


 

Pero, la ardilla, un animal tan inofensivo como extraño para representar a un país, se ha hecho un hueco entre todas estas fieras gracias a la participación de la selección de Benin en este campeonato.

Antes del comienzo del campeonato la ardilla fue objeto de muchos debates, y la Federación de Fútbol de Benin intentó sin éxito cambiar el sobrenombre de la selección por el de un animal que hubiese impuesto más respeto o incluso miedo. Pero los hinchas se opusieron y a la Federación no le quedó más remedio que desistir.

El Espanyol se clasifica con suerte y con la inestimable ayuda del Sevilla para las rondas clasificatorias de la UEFA Europa League. Juega contra tres rivales de poco bagaje futbolístico y se clasifica para la fase de grupos. Ganamos a equipos que en España tendrían problemas de mantenerse en Segunda (los islandeses hasta en Segunda B). Y el club decide lanzar una campaña con la nueva imagen de un perico desafiante y con cara de pocos amigos, supuestamente para celebrar el pase a la fase de grupos. ¿Realmente tiene tanto mérito? ¿No hubiera sido mejor hacerlo después de haber pasado la fase de grupos, en caso de que logremos este reto que la inmensa mayoría da por hecho?

La realidad es que ha tenido un estreno nefasto nuestro nuevo perikátor. Obsequiar a 15.000 hinchas con las pegatinas justo antes del patinazo contra el Granada ha sido mala suerte. Todos sabemos que este año puede ser un año de muchas alegrías pero también de muchas frustraciones. Quizás no sea el mejor momento para enseñar músculo y desafiar y retar a los rivales con la nueva imagen.

Para mí un periquito es un animal alegre, contento y simpático. Ahora parece más bien un ave rapaz.

El club dice que ha modernizado el logo haciéndolo más dinámico. Otros dicen que el nuevo es como el padre del otro, y a mi parecer, no sólo porque parezca más mayor, sino porque se le ve más viejo, casi como el primer Micky Mouse a mano alzada que vimos aparecer en nuestras pantallas. Por las reacciones en las redes sociales intuyo que la mayoría está en contra de este cambio.

La sensación es que, últimamente, muchos de los cambios que se están produciendo en el club van en contra de lo que siente la hinchada perica.

Como la campaña para la renovación de los carnets con el entrañable Señor Pauli como triste protagonista, que fue un fracaso. Sobre todo si la comparamos con los maravillosos e ingeniosos anuncios que siempre terminaban con la mítica frase “Vosotros nunca lo entenderéis”.

Y en contra de lo que opinen nuestros estrategas  creativos, sigo pensando que estas dos palabras son las que mejor reflejan la idiosincrasia de nuestro club: Maravillosa Minoría. Las seguiré llevando estampadas en el capó de mi coche y en mis camisetas y sudaderas.

Y tampoco cambiaré el periquito. Igual que los de Benin, que siguen luciendo su ardilla...

Dieter Wiggert

Perico salmantino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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