Hoy se cumplen 8 años (2009) de una tragedia que sobrecogió al espanyolismo: la muerte del mítico capitán Dani Jarque, que falleció en la localidad italiana de Coverciano (Florencia) donde el equipo estaba concentrado. Desde la marcha repentina de Dani cada año lo he recordado de una forma u otra con un escrito, o cuando colaboraba con el Diario As o en las redes sociales. Como tantos y tantos pericos que en ese día se nos vuelve a abrir en canal una herida que jamás cicatrizará por completo.

Siempre me ha sido imposible acabar cualquier texto referido a la figura de Dani sin los ojos empañados. Es normal que cuando alguien fallece, se suela decir que era buena persona, a veces es cierto y a veces no, es la realidad, un capullo es un capullo vivo o enterrado. Pero el respeto también obliga.

Todos los que tuvimos la suerte de conocer a Dani y compartir momentos vitales con él, sabemos que él sí era, sin ni un atisbo de duda, una gran persona en mayúsculas. Compañero de sus compañeros, tenía una condición de líder natural como muy pocos y un carácter noble y competitivo admirable. Y sobre todo tenía una sonrisa canalla que encandilaba a cualquiera.

Recuerdo como si fuera ayer su cara de enfado saliendo del túnel de vestuarios la temporada 2004-2005, venía resoplando… Ya disponía de ficha con el primer equipo que entrenaba Lotina pero no estaba teniendo minutos. El Espanyol había empatado con el Betis 2-2 en Montjuich y Dani había visto el encuentro resignado en el banquillo.

Salió de los primeros del vestuario con la cabeza baja y le pregunté –¿Qué te pasa Dani? A lo que respondió –Pues que el míster no me da ni bola… Y para subirle la moral le dije –Te veo titular en el Bernabeu, donde jugábamos la siguiente jornada, y me respondió -Que va ni de coña me pone en el Bernabeu… En aquella época yo era consejero del club, y tanto Dani Ballart como un servidor teníamos una edad bastante parecida a la de algunos futbolistas, o cuando menos no tan distante como el resto de miembros del consejo de administración. El contacto humano con ellos era muy cercano y sincero. Además Dani era de los pocos que siempre estaban para echar una mano en todo lo social.

Coro, Dani Jarque, Robert Hernando y Alex Fernández presentando la iniciativa PERICOS SOLIDARIOS del RCD Espanyol

Sinceramente, aquello se lo comenté con la única finalidad de animarlo, yo tampoco creía que fuera a jugar a la semana siguiente en el Bernabeu, y menos de titular, pero sí, fue así. Lotina salió en aquel partido con tres centrales en el once inicial, y los tres de la casa, Lopo, Soldevilla y Jarque. El invento no resultó del todo bien y el Madrid nos ganó por un 4-0, un gol de Zidane, dos de Raúl y ojo, el cuarto de Gravesen…

Pese a ello, el de Meñaca lo volvió a probar al siguiente partido contra el Getafe y Dani volvió a ser titular cuajando un gran encuentro. A partir de ahí ya nadie lo bajó de la élite, empezó a tener una gran regularidad y llegó a ser lo que fue. Uno de los mejores centrales que han jugado con la blanquiazul.

Dani se nos fue muy pronto, demasiado. Si a ustedes y a mí, se nos encoge el alma al recordarlo, pues imaginen a sus padres, su hermana, su hija Martina, su pareja y sus seres más allegados. Tremendo. La vida tiene mucho de injusto y cuando menos te lo esperas te puede dar un mazazo que te deja tocado para siempre, todos estamos expuestos a ello.

El espanyolismo quedó marcado perpetuamente por el 21. En un mundo como el del fútbol de hoy, en el que se impone tanto del dinero, las cláusulas de rescisión y el negocio. Es un orgullo monumental para los pericos haber disfrutado en nuestras filas de un futbolista y un hombre íntegro y auténtico que disfrutaba de su profesión como pocos, de la casa, de los nuestros sin fisuras, como Dani.

Al eterno capitán se lo llevó también su particular cláusula. La de la inmortalidad, la de la eternidad, la que no se compra, ni se vende con dinero, la que habita en nuestros corazones, la que reside en lo más profundo del sentir blanquiazul por y para siempre. Porque jamás en el planeta, ni en el Espanyol, ni en ningún club del mundo, habrá el dinero suficiente para hacernos vivir algo tan grande como lo que Dani Jarque nos hace sentir. Como compadezco a los que no lo han sentido…

Robert Hernando

Ex-consejero del RCD Espanyol

 

Compartir
Artículo anteriorEn este equipo solo faltas tú
Artículo siguienteEl espanyolismo honra la memoria de Dani Jarque

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

20 − quince =