La trayectoria de Pau López en el Espanyol ha sido una carrera de fondo con muchos obstáculos de por medio. Una de las grandes promesas de la cantera blanquiazul firmaba el 12 de junio de 2014 un nuevo contrato con el club de su vida, el primero de gran importancia ya que suponía su ascenso al primer equipo. 3 años después el portero sigue ligado a la entidad con el mismo contrato, pero la experiencia y el nivel adquirido son radicalmente diferentes. El niño que asomaba por el primer equipo aquel verano de 2014 ya es el guardameta con mayúsculas del Espanyol. De promesa a indiscutible, la evolución de Pau ha sido meteórica.

La Copa del Rey, el primer escaparate 

Pau siempre se ha encontrado con una competencia feroz. La temporada 2014/2015 tuvo a Kiko Casilla al primer gran portero con el que disputarse los minutos y la titularidad. Evidentemente, la tarea no era sencilla. Aún así, el entonces entrenador del Espanyol Sergio González apostó por él en la Copa del Rey. No fue una apuesta para superar la primera ronda sin más.

Pau asombró con sus actuaciones en la Copa del Rey de la temporada 2014/2015.

El equipo completó un gran torneo llegando a las semifinales ante el Athletic de Bilbao. Rivales como el Valencia y el Sevilla cayeron por el camino. Cada encuentro confirmaba el acierto de Sergio en su decisión: Pau crecía y convencía con sus actuaciones.

Arlauskis, una piedra innecesaria en el camino

Kiko Casilla se marchó al Real Madrid en el verano de 2015. Con un Espanyol sumergido en una crisis financiera durísima, teniendo que vender a los jugadores que despuntaban por pura necesidad económica, Pau cogió las riendas de la portería. Nunca se sabrá si aquello suponía demasiada responsabilidad para un jugador de 20 años (cumplió los 21 en diciembre de 2015) cuyas apariciones en el primer equipo se centraban en la Copa del Rey y alguna esporádica en liga.

Aún así, Pau jamás se amilanó. Jugó 36 partidos en liga en los que encajó la friolera de 62 goles. Vio como el entrenador que había confiado en él, Sergio González, fue destituido. Constantin Galca asumió el banquillo perico y en enero de 2016 Arlauskis llegó cedido para competir con Pau. En apenas tres partidos, el lituano encajó 10 goles. Con este dato se podía observar que el problema no era Pau: la defensa y el sistema defensivo era un verdadero coladero. Los goles de Caicedo y Gerard Moreno, la calidad de Marco Asensio y la evolución del joven Pau hicieron posible la salvación.

La apuesta de Galca por Arlauskis lo dejó en evidencia y recurrió a Pau de nuevo.

La cesión al Tottenham, fundamental

Pau terminó la temporada 15/16 con sensaciones radicalmente opuestas. Por un lado sabía que su trabajo siempre fue excepcional: su amor por el Espanyol jamás le permitió bajar los brazos. Pero la cesión de Arlauskis y, especialmente, la intención de Galca de aprovechar la más mínima ocasión de sustituirlo por el portero lituano le puso contra las cuerdas. La afición, en un estado de crispación por la floja temporada realizada por el equipo y el nivel de la plantilla, era tan negativa que apenas se pudo centrar en valorar realmente el papel de su portero. Pau había experimentado el mayor crecimiento mental posible para un guardameta, pero probablemete nadie se dio cuenta. Ni él mismo. Ya era un buen portero, pero con aquel ambiente y la inversión de Chen lo mejor era una cesión para seguir con su evolución futbolística.

Y entonces apareció Mauricio Pochettino. Mientras el Espanyol, ya con Quique Sánchez Flores, acudió al mercado para incorporar a dos porteros contrastados como Roberto y Diego López, Pau hacía las maletas para protagonizar su particular erasmus británico. El Tottenham de Pochettino se interesó en él por petición expresa del técnico argentino. La decisión era muy complicada: tras 9 años en el club (llegó a la cantera blanquiazul en 2007 con 12 años), Pau tuvo que marcharse para seguir su carrera. Le dolió en el alma dejar su pasión, su Espanyol. Pero el fútbol, por aquel entonces muy desagradecido con él, le abrió la puerta de estar a las órdenes de una de las leyendas pericas: Pochettino. No podía dejar escapar la oportunidad.

Paradojas de este deporte, la evolución futbolística de Pau López creció exponencialmente fuera de la competición oficial. La competencia en el Tottenham era feroz: Hugo Lloris era y es el titular indiscutible de la portería del club londinense. El enorme nivel y prestigio del guardameta francés (titular en la Selección Francesa y pretendido por los mejores equipos de Europa durante varios años) y la experiencia de su suplente, el holandés Michel Vorm) le cerraban cualquier opción de aparecer por los terrenos de juego. Sabía que sería el tercer portero, pero no le importó afrontar el reto.

Los entrenamientos y la experiencia en el Tottenham han sido claves para la evolución de Pau.

No disputó ningún partido con el primer equipo. Ni en Premier League, ni en Champions ni en las dos copas que se disputan en Inglaterra. Tan sólo jugó 7 partidos con el segundo equipo, el sub-23. Las cifras eran desoladoras. No en vano, el paso por la entidad londinense será siempre recordado por Pau. Con Mauricio Pochettino y Toni Jiménez, su entrenador de porteros, obtuvo la evolución que deseaba: se convirtió en un portero con una confianza inquebrantable. A sus descomunales habilidades bajo palos, las cuales siguió perfeccionando, fortaleció la entereza mental que ya comenzó a adquirir la temporada anterior.

Perfeccionar sus habilidades bajo palos no fue su único aprendizaje estrictamente futbolístico. Compartir vestuario con Harry Kane, Dele Alli y compañía era una enorme oportunidad de mejorar sus características como portero. En el uno contra uno Pau es otro: se agiganta y achica espacios como antes no lo hacía. Pochettino y Toni Jiménez han sido fundamentales, puesto que le han proporcionado el contexto y las indicaciones necesarias para comprender en qué momento debe atacar al delantero y cómo hacerlo. Nadie mejor que dos leyendas del Espanyol (Pochettino en la defensa y Toni en la portería) para asumir los nuevos conceptos. La referencia de Lloris también era imprescindible para poner en práctica la teoría y observar en el césped del entrenamiento y de los partidos los resultados de las indicaciones del cuerpo técnico.

Vuelta al Espanyol: de incógnita a titularísimo

La nula participación en partidos del primer equipo del Tottenham impedía ejecutar la opción de compra que se contemplaba en la cesión de Pau junto a los 7 millones de euros en los que se valoraba dicha opción. El club inglés no estaba dispuesto a pagar tal cantidad, pero sí ofreció poco más de 2 millones de euros el pasado verano. El Espanyol no cedió en su postura y se negó a dejar salir al portero al considerar insuficiente la oferta. Se trataría de una de las mejores decisiones de la entidad en el mercado de traspasos.

Su continuidad como blanquiazul empezó a aclararse tras la salida de Roberto al Málaga y la recuperación de Diego López de su operación al final de temporada para solucionar sus problemas de bursitis. Fue el portero titular durante la pretemporada y ya nadie le ha movido de la portería hasta el día de hoy. El enorme crecimiento experimentado como futbolista lo ha ido plasmando en el terreno de juego convenciendo a Quique, la directiva y la afición.

Pau se ha consolidado como titular en el Espanyol y es indiscutible en todos los estamentos de la entidad.

Ya nadie se atreve a discutir a Pau López. La inmensa mayoría de aficionados pericos reclaman urgentemente la renovación del canterano (acaba contrato el 30 de junio de 2018). El club debe hacer caso a sus seguidores: con Pau el Espanyol tiene portero para más de una década. Ahora puede seguir con su evolución teniendo a Diego López como principal competencia y siendo uno de los mejores porteros de España. El nombre de Pau empieza a expandirse en el mundo del fútbol. Superar tantos obstáculos le han convertido en un futbolista con una fe y una confianza inalcanzables. Pau ya es una figura indiscutible y nadie le hará dudar.

 

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