Se crea en mi interior un problema de conciencia al hablar de fútbol con la situación socio-sanitaria existente en España y en el resto del mundo, cuando observamos, día tras día, como el número de fallecidos por esta pandemia va incrementando ese casillero virtual internacional, que golpea nuestros corazones. Mi más sentido pésame a familiares y amigos de todos y cada uno de los fallecidos y de aquellos que, de una manera u otra, han visto condicionada sus vidas por el Covid-19, y por la gestión que de ello han hecho nuestros gobernantes.

Ya lo decía el filósofo inglés Thomas Hobbes, quién popularizó la frase de Plauto “El hombre es un lobo para el hombre”. Es evidente que los intereses económicos han primado sobre las necesidades de seguridad sanitaria de los jugadores y ha desvirtuado esta liga, en la que una parte se ha disputado con público y un tercio de ella sin él, con las diferencias que ello suponen para un equipo que se encuentra en la situación del nuestro.

Con la intervención del Presidente del Gobierno, el pasado sábado, y su luz verde al regreso del fútbol, a partir del próximo 8 de junio, con el aval del CSD, se ha traspasado la línea roja de la seguridad socio-sanitaria. Es difícil de entender para la ciudadanía que se le obligue a tomar medidas de seguridad sanitaria y distanciamiento social y familiar, cuando 22 futbolistas están disputando una competición deportiva por televisión, eximiéndoles de tales medidas. Ello nos vuelve a remitir a la consideración del Fútbol como opio del pueblo, que encarna con una perfección sublime el otro equipo de Barcelona.

Soy de aquellos españolistas que día tras día, ha estado impulsivamente consultando LCD para verificar si se suspendía la competición, y nos librábamos de un descenso, que nos merecemos deportivamente pero, en ningún caso socialmente.

El tiempo de espera ha acabado, y ante la nueva situación, prescindamos de las miradas atrás y hagamos patentes los valores intrínsecos del RCD ESPANYOL DE BARCELONA, de mi ESPAÑOL.

Los 119 años de historia, de pasión y amor por unos colores, por una ciudad y por un escudo, el valor de la cantera, de la humildad como forma de actuar en la vida y ser, del respeto hacia los demás, del sacrificio, del trabajo, de la competitividad, de la gestión de las penurias y de las alegrías, de la preponderancia del deporte por encima del negocio, de la fuerza y la dignidad ante los ninguneos de una clase pseudopolítica y pseudoperiodística que nos ha intentado eliminar de la faz de la tierra, de la ambición bien entendida y de los sueños con un futuro mejor, nos han de guiar en estas 11 finales que restan para la finalización de La Liga.

Hay un dicho popular, y muy adaptable a lo que es nuestro RCD ESPANYOL, mi ESPAÑOL, que dice que hace más el que quiere que el que puede, y nosotros la afición del RCD ESPANYOL DE BARCELONA, QUEREMOS mantenernos en la primera división, que es el lugar que nos corresponde en la historia del fútbol español.

Para ello hemos de neutralizar la temeridad, que es un vicio de quién no mide bien sus fuerzas ni la complejidad de la situación, y por tanto limita el éxito del objetivo, y hemos de potenciar la valentía, que es la virtud de quién estudia detenidamente la situación, mide sus fuerzas y posibilidades y si comprueba que está de acuerdo con ellas, se enfrenta a lo que sea sin miedo alguno. En nuestro caso contamos con una excelente plantilla, bien es cierto que con alguna carencia, que en estos momentos no quiero ni debo comentar, porque para mí es nuestra plantilla y es la mejor de esta liga, y estoy seguro que el cuerpo técnico y toda la plantilla de jugadores van a vencer la temeridad que les plantea la situación en la tabla, y sin duda alguna, van a poner sobre el verde, todos sus conocimientos, habilidades futbolísticas que las tienen y la valentía que les otorga el escudo que lucen en su zamarra.

Como afición, la situación socio-sanitaria nos limita y ha cortado de raíz la posibilidad de llevar en volandas al Equipo. Los que lleváis años en el Club sabéis de lo que es capaz esta afición y de la ayuda que siempre os ha dado en casa y fuera.

Ahora sólo dependemos de vosotros. No cabe duda que ostentáis la capacidad física y la calidad técnica y táctica suficientes para enfrentaros a cualquier rival de La Liga, pero a estas alturas del partido, hace falta una capacidad complementaria a las anteriores, e imprescindible, que es la que nos hace QUERER el objetivo, y ello únicamente pasa por vuestro AMOR PROPIO.

Soy consciente que muchos de vosotros venís de otros equipos, algunos con largas trayectorias en vuestras carreras, y esto de las aficiones y las camisetas lo observáis con cierta distancia y otros habéis salido de nuestra cantera, y sabéis mejor que nadie el esfuerzo y el sacrificio de los pericos, pero en esta situación necesitamos de todos vosotros y de vuestros CORAZONES, para llegar a esa pelota que hasta ahora no habéis llegado, para realizar ese pase de gol que hacéis en el entrenamiento pero que no habéis sido capaces de realizar en los partidos, y para que entre ese balón en la portería contraria, que hasta ahora nos ha sido esquivo.

En cada lance del juego, ese corazón os ha de trasladar a la mente todas las imágenes de nuestros hijos pericos en sus colegios, defendiendo con dignidad, inteligencia y contundencia a su equipo, sus colores y su escudo, ante una mayoría de pensamiento fácil y único, y creedme, eso tiene mucho mérito en estos tiempos.

Ese corazón os ha de trasladar a la mente todas y cada una de las imágenes de todos los medios de comunicación (la mayoría de intoxicación) que os muestran como limitados jugadores, sin amor propio ni sacrificio en el campo.

Ese corazón os ha de trasladar a la mente todas y cada una de las imágenes de todos los aficionados del Espanyol, que ya no están entre nosotros y han luchado contra todos por mantener a un Club como el RCD ESPANYOL DE BARCELONA, 119 años en la historia del fútbol español.

Ese corazón os ha de trasladar a la mente, a toda una afición que os anima a conseguir la victoria y la permanencia en la categoría, y lo único que os pide es entrega y la defensa de los colores y el escudo de un club humilde, grande en su historia, trabajador, sacrificado que es muestra de la verdadera realidad social de Cataluña. Sin duda la mejor afición de España.

El tren de la historia de este club, está llegando a la estación de vuestra carrera como futbolistas, y ahora tenéis la oportunidad de demostrar a todos que sois un entrenador y unos jugadores valientes, que tomaron las riendas de la situación y que con vuestra actitud y aptitud salvasteis al RCD ESPANYOL DE BARCELONA de un descenso anunciado, y que no sois esos jugadores temerosos y cobardes, de los que muchos hablan. Si no cogéis ese tren, no os quepa duda que ello lastrará vuestras carreras profesionales y personales, aunque ahora no lo veáis, pero si os subís al tren de la entrega, el trabajo, el sacrificio y el CORAZÓN, entraréis por la puerta de honor en la afición del RCD ESPANYOL DE BARCELONA, de mi ESPAÑOL.

Llegó la hora de la verdad.

Rafael Aguilar Hernando

Abogado, socio 2711 y accionista.


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