La pregunta más repetida en el imaginario perico es la de ¿Qué motiva a Chen Yansheng para presidir un Club a 9.929 km de su casa? Se nos ha dicho, entre otras respuestas, que es para saber cómo preparar y ganar un Mundial o para expandir la marca de Rastar. Buscando respuestas más convincentes, conversamos con empresarios españoles que llevan años viajando a China, buenos conocedores de lo que allí ocurre, para que nos dieran su opinión sobre cuáles podían ser las intenciones de nuestro máximo mandatario.

Tratamos de encajar las piezas de un puzle, concadenamos todas las ideas, reflexiones, opiniones, datos y noticias recopiladas en varios meses en un hilo que pueda ayudarnos a comprender que es lo que estamos viviendo en el Espanyol y que nos depararía el futuro.

¿Por qué China?


China representa más del 15% del PIB mundial y es la segunda economía del mundo después de EEUU. El Gobierno chino en aras de la apertura económica del país comunista incentiva la salida de sus empresas al exterior. Los empresarios chinos se convierten en el primer socio comercial del continente africano y de países como Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay. Según el Foro Económico Mundial ahora están por conquistar Méjico y Venezuela.

El apetito chino también se fija en Europa aunque las autoridades se resisten a perder el control de cierto tipo de sectores. La Comisión Europea vigila las compras que realizan las corporaciones chinas por si pueden afectar a la seguridad o la posición estratégica de la Unión. Aún y con ello, van desembarcando, pues poderoso caballero es Don Dinero.

Los ricos comunistas se reproducen

El número de ricos del gigante asiático superó al de estadounidenses y Pekín es la capital con más multimillonarios del mundo. Las urbes chinas Shanghái, Hangzhou y Shenzhen se encuentran entre las diez ciudades del globo con mayor número de ricos.

¿Cuándo los ricos chinos quisieron irse?

Durante décadas el taller del mundo prospera y la globalización es imparable obligando a la apertura de la economía planificada china. La salida exterior permite a los empresarios chinos no sólo expandir y diversificar sus negocios, sino además, sacar capitales fuera de su nación. China no permite la libertad económica plena y las autoridades comunistas pueden intervenir o expropiar cuando quieran, por lo que muchos piensan que es conveniente sacar de su radar parte de lo que se tiene.

Las burbujas y su eterno estallido

Llevamos años en los que se nos advierte de que China vive un boom inmobiliario, de deuda y bursátil. Se teme que si reventaran estas burbujas se provocaría un tsunami de incalculables consecuencias. El Gobierno trata de refrigerar el ciclo económico –por ejemplo, pinchando la Bolsa- y el resto de la humanidad reza por un aterrizaje suave y sostenible de la desaceleración china.

El capital chino también es miedoso

Las fortunas chinas temen que si lo suave se convierte en abrupto, el gobierno comunista pueda hacerles una trastada y sean las primeras víctimas de un colapso. Por ello tratan de protegerse de una hipotética intervención gubernamental sobre sus fortunas y patrimonios si la economía del país se pone fea. Energía, transporte, telecomunicaciones, distribución, alimentación, bodegas, inmuebles, sanidad, cadenas hoteleras, Clubes de Futbol…. Todo vale para sacar capitales de China.

El futbol chino

Que el gobierno chino quiere potenciar el futbol en su país es indudable, pues los planes para desarrollar su Liga, impulsar este deporte en las escuelas y fomentar este negocio se encuentran perfectamente documentados. Pero muchos encuentran la excusa perfecta para volcarse en potenciar el fútbol y de paso sacar capitales como verdadero objetivo.

Las mentiras

Que Chen nos diga que de pequeño quería un club de futbol y una moto, es una  mentirijilla graciosa. El problema es que el gobierno chino se percata que le han tomado el pelo y se da cuenta de que las huidas de capitales son puras y muy duras.

La excusa

Los Clubes de Futbol son la coartada perfecta. Ningún gobierno europeo tomará esa posición china como intromisión a un activo estratégico de país, la gran mayoría de  clubes están arruinados, son un deudor problemático para Hacienda y de mala popularidad para las autoridades si les meten mano. Su compra es sencilla –sólo hace falta dinero- y el mundillo oscurantista es inimitable para poner a buen recaudo montones de dinero fuera de la órbita gubernamental comunista. El fútbol es el escenario idóneo para que desaparezcan capitales de difícil rastreo.

El avión del Presidente

Nos cuentan que hay un chino, propietario de un Club de Futbol, que se compró un avión para sus viajes intercontinentales. Un avión es más difícil que te lo quiten y monetizarlo lejos es más fácil.

El resurgir del dragón

Cuando el gobierno chino se da cuenta de lo que está sucediendo, en cierta manera de la traición de sus compatriotas, cierra el grifo a la salida de capitales. Y, claro está, lo que podríamos llamar inversiones folclóricas futboleras son las primeras en caer. Las más difíciles de justificar.

¿Y ahora qué?

¿Quiere ello decir que China cierra el grifo a la expansión internacional de sus empresas? Pues no. Lo que significa es que, las inversiones aprobadas por el Gobierno chino se centraran principalmente en energía -especialmente en electricidad- infraestructuras y telecomunicaciones, donde ya han anunciado que flexibilizarán las condiciones para invertir. Ahora se necesita una complicada petición para que el Gobierno chino autorice una determinada operación.

China es tan potente que las operaciones que se lleven a cabo, aunque sean menos y controladas, continuarán teniendo relevancia. Así, China Outlook 2018 elaborado por KPMG, nos indica que China superará las inversiones directas hacia el exterior de Reino Unido, Japón y Alemania en 2020, convirtiéndose en el segundo mayor país en inversiones directas en el exterior por detrás de Estados Unidos.

¿Qué fue de aquella época de “grandeza”?

El frenazo  de las inversiones aplicado por el régimen comunista provoca que sólo quede el recuerdo de las épocas doradas en las que Wanda llenaba los titulares de la prensa española. Ya no se puede “ir metiendo” y se materializa la salida de Wanda del Atlético de Madrid, de Fosun en Osborne, la próxima venta de la participación china en la cadena de hoteles NHy quién sabe si también la venta de nuestro Espanyol.

La marcha atrás inversora afecta tanto a las compras de clubes extranjeros, como a las adquisiciones de jugadores para su Superliga china. En los últimos cuatro años, la Superliga ha desembolso 1.000 millones de euros en fichajes. ¡Y los que se han debido distraer en esas transacciones!

Como hace el gobierno con la Bolsa, la Federación de futbol china trata de enfriar lo que se les había recalentado y atajar la huida de capitales. Así, se aplica un impuesto del ¡100%! a los traspasos de jugadores por valor de más de 7 millones de dólares, se obliga a que se juegue con el mismo número de jugadores chinos menores de 23 años que de jugadores extranjeros o directamente se prohíbe la compra de porteros occidentales.

En la temporada actual la Liga china invierte en fichajes menos de 90 millones de dólares, cuando en la penúltima se habían gastado 500 millones. Se acabó el libre albedrío del gasto y la soterrada tomadura de pelo.

Poco a poco llegamos a Mr. Chen

Y así es como se produce el aterrizaje del avión de Chen en nuestro Espanyol, y se explicaría el sobreprecio que pagó por las acciones. No le importaba la rentabilidad ya que su objetivo – y muy urgente- era sacar la mayor cantidad posible de dinero de China. Recordemos que el tiempo se le acababa, el propio Dani, admitió que si el trato tarda unas semanas más se hubiera abortado la transacción.

Un grupo de entretenimiento como Rastar no puede aspirar a una de las inversiones tipo que autorizaría su gobierno y nuestro Club era su puerta de salida… que se cerraba.

Los cabezotas de Genética Perica querían participar en el futuro del Club y con una prima del 30% Chen supuso que no habría partido. Pero el grupo perico saltó al campo con arrojo y apostó por comprar a 80 euros por acción. ¡Superaba en 2 euros la oferta de Rastar! Ante tal afrenta  Mr. Chen anunció una ampliación de 150 millones de euros. Siendo esto inasumible, los últimos blanquiazules de Filipinas se retiraron a sus cuarteles de invierno y entregaron las armas a  Chen… que por sorpresa de todos suscribió la mitad de lo anunciado: 75 millones. No dijo la verdad. Para el resto colocó un préstamo a menos de 5 años por 65 millones. Le faltaron 10 millones para los 150 comprometidos. Un préstamo sin duda más amable que Hacienda, el ICF y la UTE, pero asfixiante al fin y al cabo. Contradictorio con la idea de tener un equipo ambicioso.

A Chen el Club le preocupa más bien poco.  Lo corroborarían, por ejemplo, sus pocas y fugaces visitas, sus nimias comparecencias recordadas por algo tan burdo como que en tres años íbamos a la Champions o la actitud de sus directivos facturando a lo tocomocho. No tuvimos suerte con los primeros gestores escogidos. Han resultado ser un lamentable bluf que nos complica este tránsito amarillo. Si hubiera salido todo mejor la urgencia sería menor pero la hoja de ruta de la inversión de Rastar sería la misma que figura diseñada en las primeras auditorías.

El capital social del Espanyol era de 24 millones de euros y Chen consiguió, grosso modo, sobre el 85%. Pagó 20 millones (60 euros por acción) más 6 millones de prima (18 euros por acción) y se hizo con el Club. Luego redujo el capital en un 90% pasando las acciones de 60 a 6 euros. El capital quedó en 2 millones y Chen lo amplió con 75 millones más, equilibrando el patrimonio, aunque de manera insuficiente. En paralelo, el préstamo de 65 millones acabó de enjuagar las deudas con terceros.

Redondeando, Chen invirtió 20 + 6 + 75 + 65 = 166 millones de euros.

Si el Excel y los culés -que cuidan el jardín- no rompen el juguete y Chen logra cobrar el préstamo de 65 millones más unos buenos intereses -tampoco hay aquí sacrificio del accionista- en el corto plazo planeado, luego por 100 millones  será más factible venderse el Club si no puede desprenderse antes.

Las personas consultadas opinan al unísono que Chen simplemente nos utiliza e instrumentaliza. Pretendería recuperar su inversión lo más rápidamente posible e irse –aunque asuma pérdidas– resguardando buena parte del dineral chino expatriado en algún lugar de la Mancha de cuyo nombre no querrá que nadie se acuerde.

Tomás Guasch i Llovensà

Soci 4.847 i accionista.

 

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