La mediocridad se paga y lo barato sale caro. Estos dos tópicos han sido la tumba definitiva para el Espanyol en esta atípica temporada.

Si bien es cierto que el club jamás ha sido un derroche de ambición y por lo general siempre ha estado merodeando la zona media-baja, en esta campaña se han superado todos los listones de dejadez e indolencia.

Se llegó a Europa de rebote, pero se llegó al fin y al cabo. Era el año perfecto para dar un golpe encima de la mesa y asentarse en la zona noble de la liga. Dinero, cuentas relativamente saneadas y un fútbol atractivo durante varias fases de la temporada. Sin embargo, el máximo dirigente y sus secuaces optaron por seguir vendiendo y desmantelando al equipo pensando en ahorrar fichas de cara a esta campaña. La tónica habitual del Espanyol, pero en esta ocasión ha sido una losa demasiado pesada con la que lidiar.

Si a estas circunstancias se le suman unos capitanes incapaces en lo futbolístico, sin carisma y con pocas soluciones que ofrecer, el resultado no podía ser otro que el descenso. Será la quinta vez que el Espanyol baje de categoría, pero la primera en la que muchos seamos conscientes de ello. Evidentemente no es el fin del mundo porque el sentimiento de pertenencia a unos colores está muy por encima, pero duele saber que estos jugadores a los que se ha idolatrado por cuatro buenos partidos se irán como si nada hubiera ocurrido o peor aún, que renovarán para “devolver al club donde se merece”.

A este respecto, aunque no sea el único responsable de esta debacle como se ha dejado traslucir en las líneas anteriores, debe decirse sin ambages que renovar a Javi López, entre otros, es una decisión totalmente indigna para un equipo que busca renacer y volver a Primera. El lateral blanquiazul lleva 10 años en la élite y no se le recuerda ninguna buena temporada completa.

Marcelo Bielsa dijo en una ocasión que el fútbol se hace menos dramático si lo ejecutan los que saben. Ya es suficiente dramático ser del Espanyol, no se esfuercen en perpetuar a los que no saben. El corazón periquito no cambia y continuaremos animando en la grada, pero no queremos continuar pagando la mediocridad y aprendan que lo caro, a tiempo, muchas veces sale barato.

Carles Maldonado.


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