Tal y como  les hemos ido explicando, no ha habido hasta hoy acuerdo entre el club representado ya por Roger Guasch (El Soprano) y los jóvenes de La Grada Canito. No lo hubo en la reunión del viernes en la que por cierto Guasch tuvo que ir bajando el tono poco a poco porque “entró demasiado fuerte”, hasta que le fueron bajando los humos. “El Espanyol no es el Liceo” le llegó a explicar uno de los presentes a lo que El Soprano ya en tono medio respondió “y yo no maté a Manolete”, justificando que él se ha encontrado el conflicto ya en plena ebullición.

Sea como fuere, tampoco ha habido acuerdo después en frío. El comunicado unilateral que hizo público el departamento de comunicación dando su versión de los hechos no ha hecho más que empeorar las cosas. Ayer el representante institucional de la grada Arnau Baqué lo dejó claro en una carta de ocho folios enviada al nuevo director corporativo de la entidad y que pidió que se hiciera extensiva a Adolf Rousaud, consciente el joven perico y abogado de que su despacho es el que va a analizar y responder el documento jurídicamente.


En la citada carta se explica jurídicamente de manera impecable y punto por punto, el motivo del porque la cesión de datos que se pretende hacer firmar de forma obligatoria para acceder al sector de La Grada Canito esta fuera de todo lugar y para nada amparada en la legalidad vigente. Varios abogados de prestigio consultados por La Contra Deportiva entienden que los argumentos de Baqué son prácticamente irrevocables desde el punto de vista jurídico y que muy difícil lo van a tener los abogados de Rousaud para llevarle la contraria sin que se les caiga la cara de vergüenza como profesionales.

Ahora la pelota está en el tejado del vicepresidente del club y reconocido culé Adolf Rousaud, más que en el tejado en su despacho de abogados, que son el mayor proveedor jurídico el Espanyol, facturando cada mes una cantidad nada desdeñable. De hecho la mayor cantidad de expedientes de expulsión a discreción que fueron recibiendo algunos miembros de La Curva estaban redactados por el despacho de Rousaud con su factura correspondiente a la entidad periquita por los servicios prestados.

Resulta bastante desesperante para la mayor parte de la afición que el RCD Espanyol tenga un vicepresidente culé. Pero todavía es más paradójico que se dé la situación actual. Que un vicepresidente del club gane dinero a espuertas expulsando socios pericos. Cuantos más socios expulsa más dinero gana. Así de triste y lamentable.

Veremos si Rousaud tiene la cintura necesaria para solucionar el problema que se ha presentado antes del próximo partido en casa el miércoles 18 frente al Eibar. De lo contrario, todo indica que habrá gradas vacías y se escribirá otro capítulo más de la autodestrucción en la que parece haber entrado nuestro querido y amado RCD Espanyol.

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