El Proyecto Rastar se encuentra en su peor momento. Algunos dirán que por culpa de la huida de Rubi y el Panda, otros lo achacarán al mal atino de Rufete y Perarnau… pero lo cierto es que nada es flor de un día. La culpa de todo ha sido la falta de inversión en lo deportivo desde hace décadas. Y esa culpa la tuvo ayer la pasada directiva y sus palmeros y hoy Chen y sus adláteres.

El Proyecto inversor de Chen empezó prometiendo la Champions. Pero se frenó en seco. Unos dicen que es por culpa de las restricciones en las salidas -a lo loco- de capitales chinos hacía sectores como el fútbol con el único fin de desviarlos del radar Comunista; otros que se debe a problemas empresariales de Rastar. Nunca sabremos a ciencia cierta qué es lo que llevó a Chen caerse en el Espanyol y porque se paró abruptamente su proyecto.

La era Chen nos permite reestructurar la deuda gigantesca generada por la mala gestión anterior en la entidad. Esa trampa que nos llevaba a la irremediable desaparición y que aún arrastramos y pagamos.  Chen se subrogó los préstamos, dándoles más pausa. Gracias a ello continuamos vivos e incluso tenemos fútbol los jueves. La inversión inicial que inyectó Chen la malbarató Ramón Robert. Y se abortó cualquier nueva inversión.


Con Dani, Condal y Collet estuvimos muy cerca de la deriva. Sin invertir un duro apelamos a la flor de Dani y el Club iba a volantazos. Y resistimos gracias a Tamudo, Osvaldo, Falete o Caicedo.

Con Chen la poca o nula inversión en el proyecto del Club persiste. El Presidente en julio anunció que condonaba 50 millones de euros de sus préstamos para pasarlos a capital. Una restructuración nueva de la deuda que permite tener los mejores números para que Chen consiga colocar parte de sus acciones o traspase su deuda a algún nuevo inversor. Ahora mismo ya hay mucha prisa por hacer caja como se publicó aquí. Pero de dinero para invertir nada de nada. Y va el Tsunami y el desastroso inicio liguero y se paralizan los posibles interesados.

El Vicepresidente Carlos García Pont trata de convencernos que tenemos el mejor equipo de la historia, que seguimos creciendo y que no podemos tirar la casa por la ventana en refuerzos. Que nada de nueva inversión, vaya. Que estemos tranquilos y que seamos prudentes y contenidos, que sólo coqueteamos con el descenso con la huida del Faraón y con la mala racha de Rubi, pero que todo estaba controlado. Pero los horribles resultados del primer equipo, el B y el Femenino condenan cualquier brote verde que podíamos atisbar hace pocos meses y dejan al bueno de Carlos García Pont con el trasero al aire.

Esa falta de inversión continúa condenando al Club y Chen apela a la flor de Dani. Cuesta imaginar a Telefónica o Inditex confiando su destino a un mando intermedio motivado -de perfil medio/bajo-.  Las grandes empresas fichan a personas con experiencia y éxito sobrado y probado. Y aún y con ello, muchas veces no tienen suerte. El Club sigue funcionando como una empresa mediocre, con decisiones y responsables que son una moneda al aire. Lo normal es pegarse un castañazo y que el nuevo -con mejor perfil- tenga doble tarea y una cuesta más empinada.

Y Chen hace un doble mortal: se la juega con Gallego y con jóvenes promesas para competir “en la mejor Liga del mundo” y en Europa.

No contento con esa tentación a su suerte, Chen apuesta por Directivos que en el mejor de los casos te dicen que no les gusta el fútbol. Directivos como Roger Guasch que nos decía que su Excel servía tanto para Chupa Chups como para el Espanyol. O los jefes del cotarro en la sombra como Adolfo Roseaud que no es capaz de elaborar un plan para el Club porque le importa un pimiento. O Mao, del que no se puede esperar algo más que traducciones.

¿Hay alguien en el Consejo que más allá de liderar sus aumentos de sueldos y facturas pueda sacarnos de este hondo bache en el que estamos metidos? La respuesta es que no, porque son ellos los responsables de tal degradación. Gente que no sabe que es el mundo del fútbol y, por supuesto, no tienen ni idea de que es el Espanyol.

Y Rufete y Perarnau lidiando con estos tipos que hablan chino y manejan excels pero que nada saben de fútbol y españolismo. Deben tener monólogos que ni el Club de la Comedia. Quizás podrían hacer mejores trucos de magia en su parcela deportiva, pero recordemos que la magia es cosa de nuestro Director de Marketing Agustín Filomeno. Un mago en hacer desaparecer pericos de las gradas. Sin inversión la parcela deportiva no tiene margen de error.  Los Clubes que descienden son los condenados por su poca inversión y sus varias equivocaciones.

A finales de marzo Marc Rius de Futur Espanyol presentó un maravilloso trabajo: El Espanyol en la Liga de los Ingresos. Entre otras reflexiones, confirmaba que Europa es el camino de los Grandes. Estamos en ella y ahora queremos salirnos más que los británicos porque hemos invertido muy poco para afrontarla.

Su trabajo demostraba que la senda europea del Sevilla FC es la que le permite estar entre los 25 equipos más valiosos de Europa. La prestigiosa consultora KPMG lo tasa en 350 millones de euros. Las ventas de jugadores cubren el 25% del presupuesto sevillano. Parece poco por lo que llegan a vender. Y es que no paran de invertir para jugar la Liga y Europa. Año tras año, durante más de una década hasta su éxito actual.

Sonroja cuando cuentan personas cercanas a Chen que hoy tasa el Club en 250 millones de euros… pero que llegó a ponerlo en 300 millones antes de verano.  Casi como el Sevilla FC. De locos. Que Chen haya invertido 190 millones de euros no significa que el Club los valga. No por poner dinero en una empresa ya podemos decir que los vale. ¿Quizás son normas que desconozcan los empresarios del Partido Comunista Chino? ¿Las Leyes de la Inversión no funcionan en su país? Sin inversión no hay paraíso y la flor al final se marchita. Nuestro Club presenta claros signos de agotamiento. Tantos años sin inversión y con gente que viene a servirse que no servirle pueden acabar en un buen susto. Jugamos demasiado en el alambre en lo deportivo y sin un buen equipo ni área social, ni luces led, ni Twitter, Instagram ni milongas.

No sabemos si la encrucijada de Chen se debe a su incompetencia o a la de sus elegidos. O a que el Partido Comunista le aprieta para que repatrie dinero. El decidió jugárselo solo. No quiso ni quiere a nadie en blanquiazul. El consuelo para nuestros corazones sufridos será que el único bolsillo vacío será el de Presidente. Y por ello, nuestro Club le sobrevivirá, aunque más pronto que tarde crucemos por un Valle de Lágrimas. Chen y los suyos son los culpables.

 

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