“Triste destino ser tan amado”… confesó Rodolfo Langostino en un legendario anuncio en TV. El crustáceo, ataviado con pañuelo al cuello y sombrero porteño, canturreaba un tango de Gardel, arrimándose virilmente a una gamba rendida a sus pies.

El RCD Español no es, precisamente, el Rodolfo Langostino de los clubes de fútbol. De hecho es el equipo más detestado de toda España. Ése es el dato que se desprende de una encuesta aparecida en la prensa deportiva hace unas semanas sobre los equipos más amados y más odiados del país… (¿Encuesta del CIS?)… y qué país…el único equipo que lleva en su nombre el gentilicio de la nación es, en términos relativos, el que mayor rechazo genera. Vamos por partes, pues esta conclusión demanda ciertas explicaciones.

Al RCDE lo odia el 18% de los encuestados, ocupando en términos absolutos un meritorio 4º lugar, es decir, plaza UEFA. Es verdad que hay otros tres por delante, y los dos primeros a considerable distancia: FC Barcelona, 35%, Real Madrid CF, 30%, y bronce para Sevilla CF, 19%. Inmediatamente detrás, mordiéndonos el culito, tenemos a Atlético de Madrid y Valencia con un 17%, y cierran la tabla, entre los equipos históricos, Ath C. de Bilbao y Real Betis Balompié, con un 12 y un 11% respectivamente.


Se podrá decir, caramba, que no somos el más odiado, sino el 4º, y además el Barça, que encabeza la clasificación, prácticamente nos dobla en porcentaje. Sí, pero… no olvidemos la brecha entre ambos clubes en lo tocante a masa social (el Barça nos cuadruplica), palmarés (campeonatos de liga, copa y entorchados continentales) o la incidencia institucional de uno y otro, pues mientras el Barça es el equipo del régimen localista, nosotros somos, a mucho tirar, un divieso purulento en el trasero del citado régimen. Luego en términos relativos nos llevamos la palma.

Comoquiera que también han publicado el listado de los clubes más amados, el balance definitivo pasará por confrontar en cada caso ambas magnitudes. Así vemos que el autodenominado “club de los valores” es amado por un 36% de los encuestados… (para cada ojo hay una legaña o para gustos los colores)… luego el saldo final de nuestros vecinos es +1 (36-35).
Los demás clubes históricos arrojan el saldo siguiente… Real Madrid, amor (46%), odio (30%)… ergo, se impone el vector amoroso con un balance de 16 puntos positivos. El Atlético de Madrid, amado por el 21% y odiado por el 17, cosecha un +4. El Sevilla CF acaba en números rojos, amado por un 6% y odiado por un 19, quedando su “factor amoroso” en un decepcionante -13. Mejor suerte corre el Valencia CF, con un -10 resultante de cotejar un 7% de amantes y un 17% de “odiantes”. O el Ath Club de Bilbao, amado por el 8% y odiado por el 12, con un -4 en su casillero. El Real Betis Balompié cierra su tarjeta casi a la par, con un -2, tras enfrentar a sus partidarios, 9%, con su detractores, 11%.

Y en ese ranking de filias y fobias obtiene el RCDE el peor balance de todos los contendientes. Pues al ya reseñado 18% de gente que nos desprecia, tan sólo podemos oponer un pírrico 2% de admiradores, de tal suerte que figura en nuestro DEBE un birrioso: -16. Es decir, el más odiado de Primera División. Entre el amor y el odio, en nuestro caso, sí media un abismo. En algo teníamos que ser los primeros.

Llama poderosamente la atención que, siendo el más modesto de los clubes históricos, de una dimensión bastante reducida frente a otros, concitemos en cambio el odio de tantos aficionados. El cupo culé lo tenemos asegurado, eso va de suyo: nos la tienen jurada por el mero hecho de existir. Pero no descartemos que en el resto de España seamos percibidos como un equipo infeudado al irredentismo aborigen, imagen que han potenciado las sucesivas directivas de nuestro amado club para convertirnos en una entidad domesticada, en un decorativo apéndice del Barça… en esa suerte de subalterno “garçon de pis” en “La loca historia del mundo” de Mel Brooks.

Pero, en sentido contrario, que en España un equipo se llame RCD Español no garantiza la simpatía de todo el mundo, ni mucho menos… pues España es uno de los países de Europa que cuenta con mayor porcentaje de nacionales que desean la fragmentación o desaparición de su propio país (un 15-20%, y quizá me quedo corto). Para muchos españoles haber nacido en España es una tragedia, pues formar parte de la malhadada Europa Occidental y de los estándares de vida propios de la citada región es, para aquéllos, una desgracia irreparable, cuando, con una pizca de suerte y una cigüeña más avispada y dotada en vuelo de un GPS de última generación, habrían podido nacer en grandes naciones como Haití, Moldavia, Alto Volta (ahora Burkina Faso), o Corea del Norte. Y entonces, no compares, sí estarían orgullosos de su cuna y por alto galardón tendrían su nacionalidad haitiana, moldava o congoleña.

Entre los españoles que abiertamente odian a España y aquellos que no se sienten españoles e íntimamente reniegan de su nacionalidad, pero no de las prestaciones o subsidios que puedan percibir por tal condición, sumamos algunos millones de individuos. No les pidas, pues, que un equipo de fútbol que se llama como el nuestro les haga tilín, pues les recuerda aquello que son y que dejarían de ser si pudieran… si pudieran, pero sin complicarse mucho la vida, claro es, en plan Fernando Trueba y otros descastados de similar ralea.

Qué no daría Perico de los Palotes por abrir una oficina de permuta voluntaria de nacionalidades e intercambiar a cada uno de ésos infelices connacionales, tan desgraciados, pobrecitos míos, por extranjeros, de donde fueren, de Venezuela, Filipinas o Guinea Ecuatorial, agradecidos y con ganas de trabajar y de labrarse en España un porvenir para ellos y los suyos.

Con todo, si no tenemos su amor, mejor es su odio a la indiferencia, tan aburrida, tan monótona y gris. Y siempre nos quedará el consuelo de decir aquello de “ladran, luego cabalgamos”.

Javier Toledano Ventosa

Perico de Los Palotes

Peñista en Doctor Gert

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2 COMENTARIOS

  1. Le juro que me he emocionado con su artículo. Mientras lo iba leyendo pensé, que no se preocupe Don Perico de los Palotes, que “ladran Sancho señal que cabalgamos” y resulta que me lo encuentro escrito al final del mismo. Una conexión extraordinaria.
    Seguramente la encuesta carece de fundamento como las que se manda hacer a medida un tal Pedro Sánchez. De todos modos la palabra odio no existe en mi mente. Realmente es un hecho que encuentro ridículo odiar algo o a alguien. Solo te produce generar hormonas y productos químicos perjudicales a tu organismo mientras que el supuesto odiado no se ve afectado.
    En fin, mas de 100 años de historia contemplan al RCDE y espero que nos queden muchos más.

  2. Agradecido por su comentario, don Carlos. Le concedo que hay algunos datos en esa encuesta (al estilo Tezanos) que también a mí me infunden alguna sospecha, como es el saldo tan favorable (+16) que cosecha el Real Madrid, en comparación con los demás. Cierto que dicho club tiene muchos aficionados en todas partes, pero suma, es seguro, otros tantos detractores… sólo con los del Barça y del AT de Madrid el balance habría de quedar algo más nivelado, supongo. Pero, en fin, son los datos y a ellos me he ceñido. Ojalá consiga emocionarle también con el próximo “palote”, o cuando menos procurarle unos minutos de divertimento… ya lo tengo en el horno y la intención es meter el dedo en “ajo” ajeno. Saludos cordiales y, de nuevo, gracias mil por sus observaciones…

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