El inicio de la temporada 2018-2019 deja las primeras conclusiones en el Espanyol después de disputar 3 jornadas de liga y llegar al parón de selecciones. El juego ha mejorado sensiblemente respecto al anterior curso y las sensaciones, tanto del equipo como de la afición, son muy distintas. Pero para dar el paso definitivo y fijar objetivos más ambiciosos, se debe mejorar un aspecto que ya fue un problema a lo largo de la pasada campaña.

La puntuación conseguida a domicilio en la temporada 2017-2018 mejoró al final de la misma con 3 victorias consecutivas (Girona, Atlético de Madrid y Athletic Club de Bilbao) bajo la dirección de David Gallego en el banquillo, permitiendo acumular un total de 19 puntos.

Con Quique Sánchez Flores se cosechó una sola victoria en Málaga, 7 empates y 8 derrotas. De no ser por la racha triunfal en el último tramo de curso, el Espanyol hubiera sumado muy pocos puntos como visitante.

Todo lo contrario sucedió con la puntuación conseguida en el RCDE Stadium: 30 puntos con un balance de 8 victorias, 6 empates y 5 derrotas. Algunos de los triunfos fueron ante los mejores equipos de LaLiga: Atlético de Madrid y Real Madrid cayeron en Cornellà mientras que el Barça sólo pudo sacar un empate.

El equipo mantuvo la talla en casa la pasada temporada mientras los números como visitante fueron más pobres.

En la presente temporada, el inicio de la competición parece prolongar los mismos datos de la anterior campaña. En las tres jornadas disputadas, dos han sido a domicilio y una como local: el Espanyol ha sumado 1/6 puntos como visitante (empate en Balaídos y derrota en Mendizorroza) y ha ganado el encuentro disputado en el RCDE Stadium frente al Valencia.

El rendimiento en casa no genera dudas a nadie, pero los partidos a domicilio son el gran factor que debe mejorar el Espanyol si quiere aspirar a cotas altas en el transcurso de la temporada. Sino, el buen juego no podrá tener recompensa en la clasificación.

 


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