En la Catalunya dominada por el separatismo, la anatemización del rival, la persecución del disidente, la expulsión del paraíso de la corrección política no es un hecho extraño, sino responde a la voluntad del nacionalismo de eliminar cualquier expresión discordante con el pensamiento único. Es evidente que el fútbol no escapa a la pretensión totalizante del radicalismo separador, y el RCD Espanyol es un elemento distorsionador de la visión paradisíaca, que los saqueadores del oasis putrefacto tratan de extirpar para evitar la normalización de nuestro viejo principado.

Como es bien sabido uno de los principales elementos de socialización del nacionalismo ha sido (y es) el “F.C.Barcelona”, equipo deportivo convertido por la manipulación política en un imaginario ejército catalán, en lucha constante contra el enemigo externo (Real Madrid) y los traidores quintacolumnistas (RCD Espanyol). Instalado en el marco mental de una mayoría significativa de los catalanes, el relato de una guerra entre una Catalunya mimetizada en aguerridos jugadores del Barça contra la denostada España imaginada en el palco merengue ha triunfado de forma rotunda.

Paradójicamente los fundadores del Real Madrid fueron unos catalanes y los del FC Barcelona un madrileño y un suizo. La historia tiene enjundia y debemos darla a conocer, pues en estos tiempos de verdades a media, revisiones de la memoria y falsificaciones de guerras que sufrimos los catalanes, y por extensión todos los españoles, debemos contarlas para evitar que el relato de buenos y malos triunfe en el oasis putrefacto de la otrora fabril y pujante “Marca hispana”.

Narcís Masferrer nació en Madrid en 1867, hijo de unos ampurdaneses residentes en la capital de España, se trasladó a la ciudad condal en 1897. Fue el 1 de mayo de 1911, cuando en la revista “Stadium” se leía un artículo elogioso sobre su figura: “La historia del actual movimiento deportivo, que estudiarán futuras generaciones, tiene en Masferrer un cronista de valía que todos admiramos y queremos”. Fernando Arrechea publicó, hace unos meses, un extenso artículo sobre el Barça, titulado: “El verdadero fundador del FC Barcelona”, cuya tesis principal es que la fundación del club deportivo, fue un proceso distinto al del relato oficial y hegemónico, en el que intervinieron muchas personas y con un papel muy relevante protagonizado por Narcís Masferrer, junto a los suizos Hans Gamper y Walter Wild. En 1897, Masferrer, fundó el semanario “Los Deportes”, que dirigía desde el Gimnasio Solé en Barcelona, y desde sus oficinas creó la mayoría de asociaciones deportivas hispanas de principios de siglo XX, como la “Asociación Catalana de Gimnástica”, “Federación Gimnástica Española”, “Unión Velocipédica Española”, “Club Natación Barcelona”, impulsor de la “Volta ciclista a Catalunya” y del “Fútbol Club Barcelona”, aunque en este último caso el socio del gimnasio Hans Gamper se llevaría toda la gloria de la fundación del club blaugrana.

Masferrer fue el principal ideólogo del regeneracionismo deportivo en España y escogió el “foot-ball” al considerarlo como el deporte más adecuado a sus planes de implementar un modelo sano de educación y cooperación. Fue además jefe de deportes de “La Vanguardia” de 1912 a 1929, fundador del periódico “El Mundo Deportivo” en 1906, así como de las federaciones españolas de fútbol, ciclismo y atletismo, del Comité Olímpico Español y del Salón del Automóvil de Barcelona. Detenido en 1936 por las hordas revolucionarias de Companys bajo la mortal acusación de monárquico, huyó a la llamada “España nacional”, instalándose en Elizondo para regresar a Barcelona en enero de 1939, siendo nombrado consejero nacional de deportes del “Movimiento nacional”. Masferrer era demasiado españolista para ser considerado el fundador del Barça.

El Real Madrid fue fundado por dos hermanos catalanes, Joan y Carles Padrós Rubio, de Mataró para más señas. Joan presidió durante cinco años el equipo merengue, impulsor de la Real Federación Española de Fútbol y organizador de la Copa del Rey de Fútbol. También en 1936 tuvieron que huir de la persecución desatada en su querido Madrid, refugiándose en Donostia hasta el fin de la guerra.

JOSEP RAMÓN BOSCH

Empresari i historiador perico